sábado, 7 de julio de 2012

A pleno sol


Es la primera entrega de la serie dedicada por Patricia Highsmith a Tom Ripley, todo un hito en el campo de la novela policiaca, o tal vez sea mejor decir del thriller. El personaje protagoniza cinco novelas en total, que se han editado en un volumen conjunto. Ha sido llevada dos veces al cine, en la primera con Alain Delon como el "amoral" Tom Ripley, en la segunda lo encarna menos convincentemente Matt Damon. No sólo por el título tomado de la versión en cine de René Clément, y que sugiere la relación de esta novela con el verano, sino porque se asocian en ella la calidad y la intriga, El talento de Ripley es una lectura ideal para este mes de julio.

jueves, 21 de junio de 2012

De "El cuaderno rojo"

Otro amigo, R., me habló de cierto libro inencontrable que había estado intentando localizar sin éxito, husmeando en librerías y catálogos en busca de una obra supuestamente excepcional que tenía muchas ganas de leer, y cómo, una tarde que paseaba por la ciudad, tomó un atajo a través de la Grand Central Station, subió la escalera que lleva a Vanderbilt Avenue, y descubrió a una joven apoyada en la baranda de mármol con un libro en la mano: el mismo libro que él había estado intentando localizar tan desesperadamente.
Aunque no es alguien que normalmente hable con desconocidos, R. estaba tan asombrado por la coincidencia que no se pudo callar.
— Lo crea o no —le dijo a la joven—, he buscado ese libro por todas partes.
— Es estupendo —respondió la joven—. Acabo de terminar de leerlo.
— ¿Sabe dónde podría encontrar otro ejemplar? —preguntó R.—. No puedo decirle cuánto significaría para mí.
— Éste es suyo —respondió la mujer.
— Pero es suyo —dijo R.
— Era mío —dijo la mujer—, pero ya lo he acabado. He venido hoy aquí para dárselo.

Paul Auster: El cuaderno rojo. Barcelona: Anagrama, 1994, pp. 53-54.

Paul Auster (1947)

martes, 12 de junio de 2012

Veinte poemas de amor y una canción desesperada

  
POEMA XX
Puedo escribir los versos más tristes esta noche. 

Escribir, por ejemplo: "La noche esta estrellada,
y tiritan, azules, los astros, a lo lejos". 

El viento de la noche gira en el cielo y canta. 

Puedo escribir los versos más tristes esta noche. 
Yo la quise, y a veces ella también me quiso.

En las noches como ésta la tuve entre mis brazos.
La besé tantas veces bajo el cielo infinito. 

Ella me quiso, a veces yo también la quería.
Cómo no haber amado sus grandes ojos fijos. 

Puedo escribir los versos más tristes esta noche.
Pensar que no la tengo. Sentir que la he perdido.

Oír la noche inmensa, más inmensa sin ella.
Y el verso cae al alma como al pasto el rocío. 

Qué importa que mi amor no pudiera guardarla.
La noche está estrellada y ella no está conmigo. 

Eso es todo. A lo lejos alguien canta. A lo lejos.
Mi alma no se contenta con haberla perdido. 

Como para acercarla mi mirada la busca.
Mi corazón la busca, y ella no está conmigo. 

La misma noche que hace blanquear los mismos árboles.
Nosotros, los de entonces, ya no somos los mismos. 

Ya no la quiero, es cierto, pero cuánto la quise.
Mi voz buscaba el viento para tocar su oído. 

De otro. Será de otro. Como antes de mis besos.
Su voz, su cuerpo claro. Sus ojos infinitos. 

Ya no la quiero, es cierto, pero tal vez la quiero.
Es tan corto el amor, y es tan largo el olvido. 

Porque en noches como esta la tuve entre mis brazos,
mi alma no se contenta con haberla perdido. 

Aunque éste sea el último dolor que ella me causa,
y éstos sean los últimos versos que yo le escribo.
                                                       Pablo Neruda

jueves, 7 de junio de 2012

Philip Roth, Premio Príncipe de Asturias


El novelista norteamericano Philip Roth gana el Premio Príncipe de Asturias de este año tras imponerse en la votación final al japonés Haruki Murakami. Roth, nominado al Nobel repetidas veces y despreciado explícitamente por algunos académicos suecos, logra uno de los reconocimientos internacionales más reputados y mejor dotados económicamente (50.000 euros). El autor de obras maestras como Pastoral Americana o La mancha humana, casi octogenario, sigue publicando al menos un libro al año, el último en castellano es Némesis.
Los principales periódicos recogen y amplían la noticia:

domingo, 3 de junio de 2012

Pablo Neruda



Poema VI
Te recuerdo como eras en el último otoño.
Eras la boina gris y el corazón en calma.
En tus ojos peleaban las llamas del crepúsculo.
Y las hojas caían en agua de tu alma.

Apegada en mis brazos como una enredadera,
las hojas recogían tu voz lenta y en calma.
Hoguera de estupor en que mi sed ardía.
Dulce jacinto azul torcido sobre mi alma.

Siento viajar tus ojos y es distante el otoño:
boina gris, voz de pájaro y corazón de casa
hacia donde emigran mis profundo anhelos
y caían mis besos alegres como brazas.

Cielo desde un navío. Campo desde los cerros.
Tu recuerdo es de luz, de humo, de estanque en calma!
Más allá de tus ojos ardían los crepúsculos.
Hojas secas de otoño giraban en tu alma.



Pablo Neruda

Veinte poemas de amor y una canción desesperada
 

martes, 29 de mayo de 2012

Concurso de Trampantojos: Relatos ganadores

Se ha decidido otorgar ex aequo sendos premios de 50 euros (en un vale-cuenta para La Lonja) a los siguientes relatos, destacados por su originalidad y valor literario:


Trampantojo nº 1: LA MAGA

   La maga realmente había hecho telequinesia, pues había movido algo muy grande, una gran masa de gente hasta ella, sin tocarlos, sólo con su mente. Sin embargo, la gente que había allí se fue indignada, pues no se habían dado cuenta de su poder. Fueron tan ignorantes que ni lo sintieron.
Ana Belén Martín Fernández (1º Bach. D)


Trampantojo nº 3: DESORIENTACIÓN

   De repente me coge. ¡Anda, si es Carolina! ¿Cómo ha podido conmigo? Me está acariciando el pelo. Me gusta... Un momento, ¿y ese sonido? ¡Madre mía, estoy ronroneando! Tengo que decirle que soy Peter, el amigo de Ana.
   - ¡Miau!
   - Pobre gatito. Me recuerdas a un chico que conocí, tenía el cabello de color miel, con un ojo verde y otro azul, como tú. Quizás algún día lo vuelva a ver...
María Teresa Díaz Santamaría (4º ESO A)


Trampantojo nº 4: CABIZBAJO


   ¡Mierda! El responsable está a punto de aparecer y yo todavía sigo aquí, en el frío suelo, asustado junto a mis otros compañeros de trabajo.
   Estamos aterrorizados por la idea de que pueda venir el jefe, Andy, y nos obligue a pelear entre nosotros, o que nos revuelquen por el suelo sin nosotros tener culpa de nada.
   Ahí lo veo otra vez, riendo, saltando, corriendo y gozando con sus amigos, mientras la ley le grita para que cumpla una de las condiciones de las que depende mi futuro. Desde luego, ¡qué difícil es la vida de un juguete estropeado cuando tienes un dueño tan desordenado! ¡Todos somos jueguetes en busca de un destino!
Javier Cabello Serrán (1º Bach. B)


Trampantojo nº 5: LA HERIDA

   El hombre parece decir algo que no entiendo. Seguidamente me mueve, alguien me ha cogido y me ha metido en una especie de mejillón, pero de un material transparente y moldeable.
   El joven ha comprado una cigala que se retorcía en el hielo con una herida que le hizo al ser pescado un cangrejo que anda cerca y muy agitado. Pobre cigala. No sabe que el hombre no la ayudará, sino que la meterá en un guiso hirviendo para que se cocine mientras se retuerce y muere despacio dentro de la olla.
Ana Muñoz Nieto (2º Bach. B)



Abriéndote lo más íntimo de mi corazón

                        

 

¡Qué feliz nuestro encuentro
al claro de la luna,
en medio de las flores!
Pero, ¡qué corto ha sido!
Después vienen las tristezas.
Pasada la ebriedad,
veo roto mi sueño,
los pétalos cayendo
y pálida la luna.
Mas las flores volverán a abrirse
y la luna brillará algún día:
Un mismo corazón
tenemos tú y yo.
Ojalá entonces me convirtiera
en una pequeña rama de sauce,
esperando besos y caricias
de la brisa de la primavera.
                       
                        Zhang Xian

jueves, 24 de mayo de 2012

Solución al trampantojo nº 5: "La herida"

   Los servicios operativos de jardinería del ayuntamiento actuaron con inusual celeridad. Una operación quirúrgica impecable le sacó el hiriente metal… Al crecer el árbol, su tronco había presionado sobre la verja de separación del parque, provocando que las puntiagudas barras traspasaran la corteza y penetraran en su interior. 

[ Guimo Zadez ]

Nota: Al no haberse presentado ningún relato que acertara la solución, el Equipo de Biblioteca decidirá en los próximos días a cuál de los presentados durante el curso se le otorga el premio por su originalidad y valor literario.