miércoles, 23 de marzo de 2011

Hacia Japón

Con motivo de la entrada en Aula 31 sobre el día de la Poesía que se celebró el pasado día 21 de marzo, queremos animar a todo el mundo a participar en la colección de haikus que allí se propone:


Pero tangencialmente se nos abre la puerta a esa semidesconocida, cada vez menos, que es la literatura japonesa. Recordemos como preámbulo el artículo del fin de semana en Babelia:


Los nombres que aparecen en ese artículo, en amalgama periodística, representan algunos de los logros más interesantes de esta grandísima literatura. Los populares Mishima antes y Murakami ahora no son lo único que merece leerse. Por otro lado, remontarnos al Libro de la Almohada de Sei Shonagon o al Heike Monogatari es como pedir que se empiece a leer literatura española por Pedro Mexía y la Araucana, verdaderos clásicos, pero algo especializados. Tal vez sea mejor comenzar con la literatura reciente, quien conoce y gusta de Murakami debería pasar a Natsume Sosheki (1867-1916), su maestro, del que se han editado varios libros en Impedimenta con gran éxito, Botchan, por ejemplo, consiguió el premio Llibreter 2008 en Cataluña, aunque es más celebrada y está mejor traducida Kokoro (1914), una novela de una sencillez pasmosa y una extraña profundidad (eso que busca  y ha hecho célebre a Murakami, por cierto). Ryūnosuke Akutagawa (1892-1927) murió joven y dejó una obra vanguardista para la época, sobre todo por tratar temas de gran crudeza psicológica, algo que por cierto es frecuente en la literatura nipona. En la actualidad da nombre a uno de los más prestigiosos premios de la literatura japonesa. Su obra no es muy extensa, y en ella predominan los relatos, por ejemplo el que inspiró la película Rashomon, de Kurosawa. Akutagawa se suicidó (como Mishima, como Kawabata...) afectado seguramente de depresión. Alguna polémica con el joven Akutagawa tuvo Junichirō Tanizaki (1886-1965), uno de los grandes, a quien Siruela viene dedicando una colección que empezó anteriormente con su breve y exquisito ensayo Elogio de la sombra. Como el título indica es un repaso estético al gusto japonés por el claroscuro. Occidente es el gusto por la luz y la claridad; Oriente por la sombra y la oscuridad. Sólo dos Premios Nobel de Literatura ha conseguido Japón, el primero no cayó en el impulsivo, desmedido Mishima, aunque estuvo a punto, sino en un veterano, delicadísimo escritor, muy editado y poco leído en la España de los sesenta, reeditado en estos años por Emecé: Yasunari Kawabata (1899-1972), en cuya novela La casa de las bellas durmientes (1961) se inspira sin recato el García Márquez más reciente. País de nieve (1935-1937) y Mil grullas (1949-1952) suelen citarse entre sus mejores novelas, especialmente la primera, de un romanticismo extremo y trágico. En 1994 obtuvo el Nobel Kenzaburo Oé (1932) de quien se conocía en España Una cuestión personal (1964), puede que su mejor novela. Retrata autobiográficamente la desesperación, la vergüenza y el deseo de huida de un padre ante su hijo deficiente. Otros autores actuales son Shusaku Endo (1923-1966) encasillado como novelista católico y autor de novelas históricas; pero Escándalo, recientemente reeditada, retrata los monstruos internos de un escritor infiel acosado por un doble; Kōbō Abe (1924-1993) se publicó entre nosotros gracias a que La mujer de la arena había sido adaptada al cine (magníficos los dos, el libro y la película); pero Siruela está editando ahora otras novelas suyas. Por último detengámonos en el fenómeno Haruki Murakami (1949), llamado a ser (o no) el tercer japonés con el Nobel si sigue escribiendo a este ritmo. El más célebre de los escritores japoneses no encuentra demasiado apoyo crítico, pero es leído por millones de seguidores en su país y el éxito en España tampoco es despreciable. Es el autor perfecto para leer sin tregua, por eso le van mejor las novelas más gruesas, tal vez porque Murakami es maratonista. En sus obras no hay ceremonia del té como en Kawabata, ni teatro Nô o excursiones para ver los ciruelos en flor como en Tanizaki, sino gatos que hablan, gente que se mete en los pozos y conexiones con las dimensiones de otro mundo. ¿Pero hay un mundo más extraño y fascinante para nosotros que Japón?

En la Biblioteca:
Junichiro Tanizaki: El Elogio de la Sombra. Siruela. ( E TAN elo )
Haruki Murakami: Sputnik mi amor. Tusquets ( N MUR spu )
Haruki Murakami: 1Q84. Libros 1 y 2. Tusquets ( N MUR 1q8 )
Haruki Murakami: De qué hablo cuando hablo de correr. Tusquets ( E MUR qué)
Ruth Benedict: El Crisantemo y la Espada. Alianza ( 18 BEN cri )

Hokusai: La Gran Ola