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martes, 11 de noviembre de 2014

40 enigmas para fanáticos del fútbol

 



Parece demasiado bueno para ser verdad. Un libro sobre fútbol que además te hace pensar. Bueno, no te hace pensar en el fútbol exactamente, sino en acertijos de todo tipo, ambientados en el mundo del balón. A lo largo de sus páginas acompañamos a un periodista deportivo que se ve transformado en algo así como un detective. Justo a medio camino entre el Inspector Cito y el Profesor Layton, si me entendéis.

40 enigmas para fanáticos del fúbol: 79 MOR 40

martes, 4 de noviembre de 2014

Ciudad, de Clifford D. Simak


 
 

Éstas son las historias que cuentan los perros, cuando las llamas arden vivamente y el viento sopla del norte. Entonces la familia se agrupa junto al hogar, y los cachorros escuchan en silencio, y cuando el cuento ha acabado hacen muchas preguntas.
-¿Qué es un hombre?
-¿Qué es una ciudad? 
-¿Qué es una guerra?
No hay respuesta exacta para esas preguntas. Hay suposiciones y teorías y conjeturas, pero no hay respuestas.
En esos grupos familiares más de un narrador ha tenido que explicar que sólo se trata de un cuento, que no existen cosas tales como una ciudad o un hombre, que en los cuentos, que no pretenden más que entretener, no hay que buscar una verdad. Explicaciones semejantes, que pueden servir para los cachorros, no son explicaciones. Aun en unos cuentos tan simples hay que buscar la verdad.

En "Ciudad", uno de los primeros libros con los que me topé al acercarme a la Biblioteca del centro, se nos habla de un futuro en el que la Tierra ya no pertenece a los seres humanos. Han desaparecido, aniquilados o trasladados a otro planeta, es difícil de precisar. Los que perpetúan las leyendas sobre los seres humanos, su destino y su final, son los perros. Hablan entre ellos y forman familias envueltas en amor. Son menos viscerales que los simios avanzados de esa otra alternativa a la humanidad, la narrada en El planeta de los simios, ahora tan recurrente. La novela ofrece una lectura tan agradable como inquietante. Un futuro donde no son las máquinas las que dominan el mundo sino los perros, esos últimos amigos del hombre.

Ciudad, de Clifford D. Simak:  N SIM ciu



miércoles, 2 de noviembre de 2011

Ray Bradbury conoce a John Collier

   Siempre quise cenar con John Collier para preguntarle: "¿Cuál es tu secreto?, ¿cómo lo haces?".
   Mi gran oportunidad llegó cuando me invitaron a una cena de Navidad, en lo alto de las colinas de Hollywood.
   Normalmente habría rechazado la invitación, porque era de una señora que apenas conocía y me rodearía de extraños.
   - Tiene que venir -dijo-. Estarán el señor y la señora Collier.
   - ¡Sí! -grité.
   Fui, y la cena fue estupenda y me senté frente a Collier y su mujer: las preguntas temblaban en mis labios.
   Pero la señora Collier charló durante los cócteles, recordó viajes con la ensalada, continuó cuando comíamos el plato principal y todavía no había acabado cuando llegaron los postres, a los que siguieron recitados adicionales casi hasta medianoche.
   Finalmente, cerca de las doce, los Collier estaban preparados para marcharse.
   Todavía sermoneando a todos y cada uno de nosotros, la señora Collier llevó a John hasta la puerta principal, donde él se dio la vuelta, sonrió y abrió la boca para hablar.
   Por fin, pensé. Ahora.
   - Feliz Navidad -dijo John Collier, y salió.

Ray Bradbury: "Epílogo", en John Collier: Fiesta en una botella. Zaragoza: Contraseña, 2011, pp. 191-192 ( N COL fie )
John Collier
Ray Bradbury

jueves, 14 de abril de 2011

El Sur, de Adelaida García Morales

Publicada por primera vez 1985, El Sur es una novela corta que fue escrita varios años atrás por Adelaida García Morales (Badajoz, 1946). La autora vivió en Sevilla y en las Alpujarras, estudió Filosofía en Madrid y ejerció como profesora de Instituto. También ha trabajado como modelo y acriz. Su obra más conocida es ésta, a la que siguieron El silencio de las sirenas (1985), La lógica del vampiro (1990), Las mujeres de Héctor (1994) y otras novelas y cuentos durante los noventa. En los últimos años, su actividad se ha ralentizado.
El Sur es un relato fresco y al mismo tiempo melancólico. Aborda la infancia de una niña  y su posterior adolescencia en una casa aislada, en estrecha relación con su familia y en especial su padre. Ambos, narradora y padre, comparten un cierto fondo oscuro y hasta cruel, algo que se sugiere a través de un uso brillante del punto de vista; pero sobre todo son dos seres apasionados e insatisfechos. Un cierto aire de familia con la obra de Henry James se percibe también en Bene, ambigua novela de fantasmas y posesiones que nos recuerda Otra vuelta de tuerca. De El Sur hizo Víctor Erice una versión cinematográfica que debería verse como complemento de la lectura, ya que no se limita a trasladar la novela a imágenes. Está considerada una de las mejores películas del cine español.
Lectura recomendada en 4º de ESO. La Biblioteca dispone de 20 ejemplares.

miércoles, 23 de marzo de 2011

Hacia Japón

Con motivo de la entrada en Aula 31 sobre el día de la Poesía que se celebró el pasado día 21 de marzo, queremos animar a todo el mundo a participar en la colección de haikus que allí se propone:


Pero tangencialmente se nos abre la puerta a esa semidesconocida, cada vez menos, que es la literatura japonesa. Recordemos como preámbulo el artículo del fin de semana en Babelia:


Los nombres que aparecen en ese artículo, en amalgama periodística, representan algunos de los logros más interesantes de esta grandísima literatura. Los populares Mishima antes y Murakami ahora no son lo único que merece leerse. Por otro lado, remontarnos al Libro de la Almohada de Sei Shonagon o al Heike Monogatari es como pedir que se empiece a leer literatura española por Pedro Mexía y la Araucana, verdaderos clásicos, pero algo especializados. Tal vez sea mejor comenzar con la literatura reciente, quien conoce y gusta de Murakami debería pasar a Natsume Sosheki (1867-1916), su maestro, del que se han editado varios libros en Impedimenta con gran éxito, Botchan, por ejemplo, consiguió el premio Llibreter 2008 en Cataluña, aunque es más celebrada y está mejor traducida Kokoro (1914), una novela de una sencillez pasmosa y una extraña profundidad (eso que busca  y ha hecho célebre a Murakami, por cierto). Ryūnosuke Akutagawa (1892-1927) murió joven y dejó una obra vanguardista para la época, sobre todo por tratar temas de gran crudeza psicológica, algo que por cierto es frecuente en la literatura nipona. En la actualidad da nombre a uno de los más prestigiosos premios de la literatura japonesa. Su obra no es muy extensa, y en ella predominan los relatos, por ejemplo el que inspiró la película Rashomon, de Kurosawa. Akutagawa se suicidó (como Mishima, como Kawabata...) afectado seguramente de depresión. Alguna polémica con el joven Akutagawa tuvo Junichirō Tanizaki (1886-1965), uno de los grandes, a quien Siruela viene dedicando una colección que empezó anteriormente con su breve y exquisito ensayo Elogio de la sombra. Como el título indica es un repaso estético al gusto japonés por el claroscuro. Occidente es el gusto por la luz y la claridad; Oriente por la sombra y la oscuridad. Sólo dos Premios Nobel de Literatura ha conseguido Japón, el primero no cayó en el impulsivo, desmedido Mishima, aunque estuvo a punto, sino en un veterano, delicadísimo escritor, muy editado y poco leído en la España de los sesenta, reeditado en estos años por Emecé: Yasunari Kawabata (1899-1972), en cuya novela La casa de las bellas durmientes (1961) se inspira sin recato el García Márquez más reciente. País de nieve (1935-1937) y Mil grullas (1949-1952) suelen citarse entre sus mejores novelas, especialmente la primera, de un romanticismo extremo y trágico. En 1994 obtuvo el Nobel Kenzaburo Oé (1932) de quien se conocía en España Una cuestión personal (1964), puede que su mejor novela. Retrata autobiográficamente la desesperación, la vergüenza y el deseo de huida de un padre ante su hijo deficiente. Otros autores actuales son Shusaku Endo (1923-1966) encasillado como novelista católico y autor de novelas históricas; pero Escándalo, recientemente reeditada, retrata los monstruos internos de un escritor infiel acosado por un doble; Kōbō Abe (1924-1993) se publicó entre nosotros gracias a que La mujer de la arena había sido adaptada al cine (magníficos los dos, el libro y la película); pero Siruela está editando ahora otras novelas suyas. Por último detengámonos en el fenómeno Haruki Murakami (1949), llamado a ser (o no) el tercer japonés con el Nobel si sigue escribiendo a este ritmo. El más célebre de los escritores japoneses no encuentra demasiado apoyo crítico, pero es leído por millones de seguidores en su país y el éxito en España tampoco es despreciable. Es el autor perfecto para leer sin tregua, por eso le van mejor las novelas más gruesas, tal vez porque Murakami es maratonista. En sus obras no hay ceremonia del té como en Kawabata, ni teatro Nô o excursiones para ver los ciruelos en flor como en Tanizaki, sino gatos que hablan, gente que se mete en los pozos y conexiones con las dimensiones de otro mundo. ¿Pero hay un mundo más extraño y fascinante para nosotros que Japón?

En la Biblioteca:
Junichiro Tanizaki: El Elogio de la Sombra. Siruela. ( E TAN elo )
Haruki Murakami: Sputnik mi amor. Tusquets ( N MUR spu )
Haruki Murakami: 1Q84. Libros 1 y 2. Tusquets ( N MUR 1q8 )
Haruki Murakami: De qué hablo cuando hablo de correr. Tusquets ( E MUR qué)
Ruth Benedict: El Crisantemo y la Espada. Alianza ( 18 BEN cri )

Hokusai: La Gran Ola

jueves, 24 de febrero de 2011

El hombre que plantaba árboles, de Jean Giono

En 1953 el escritor francés Jean Giono (1895-1970) publicó la que al final ha resultado ser su obra más conocida internacionalmente, un relato de intención ecologista titulado El hombre que plantaba árboles  Se narra en él la historia de un pastor solitario que logra reforestar una gran porción de la Provenza amenazada por la desertización. Elzéard Bouffier es, hay que hacerlo notar, un personaje inventado; pero ha servido de inspiración para la acción directa de numerosas personas y organizaciones. En muchas ocasiones su autor permitió la reproducción libre de derechos de la historia, pues perseguía con ella el fin que se expresa directamente en la historia, contribuir a la reforestación del planeta. Leído hoy sigue siendo uno de esos raros casos en que el arte y las buenas intenciones se unen dando lugar a una obra redonda. 

En 1987 el animador canadiense Frédérick Back realizó un cortometraje que llevaba el relato a imágenes y ganó el Oscar en su categoría al año siguiente. Es tan impresionante en su género como el  relato en el suyo. Se le puede echar un vistazo aquí subtitulado, o aquí doblado (en 3 partes).

En la Biblioteca:
El hombre que plantaba árboles. Olañeta. Palma de Mallorca [N GIO hom]

viernes, 11 de febrero de 2011

Peter Singer y la revolución vegetariana

Leemos en la contraportada de Somos lo que comemos que según The New York Times "no hay otro filósofo vivo que tenga más influencia". Si por "influencia" entendemos capacidad para influir en la vida de la gente, esta afirmación no está desencaminada. Hay que tener en cuenta que en general la notoriedad de los filósofos en vida es más bien escasa; pero el ético Peter Singer (Australia, 1946) ha conseguido ser conocido, criticado y seguido por muchas más personas de lo que podríamos pensar. El motivo es que Singer encabeza una actitud ética ligada a la ecología y la vida alternativa que sitúa en la base de sus preocupaciones los derechos de los animales y, a partir de éstos, aconseja una reforma radical de los hábitos alimentarios de la humanidad.
Según relata el propio Singer, el cambio en su vida vino de la mano de un compañero de estudios durante la universidad, que le explicó en cierta ocasión por qué no comía carne. Esa charla fue dando lugar a una reforma de los hábitos del propio Singer, quien situó en el centro de sus estudios los temas ligados a la producción de carne para el consumo humano y la moralidad de nuestro trato a los animales.
Tanto en Liberación animal (1975) como en Somos lo que comemos (2006, en colaboración con Jim Mason) explica cómo la producción de carne en Occidente es de una crueldad apenas tolerable (léase por ejemplo la descripción de la corta vida de los pollos criados en las granjas industriales de Estados Unidos), pero es que además las consecuencias ecológicas de la cría masiva de animales para el consumo esquilma los recursos de la producción agrícola (millones de toneladas de cereales han de destinarse a la producción de pienso), el agua y los pastos salvajes; por otro lado, se talan bosques para producir más y más cereales y maiz, se modifican genéticamente las plantas para hacerlas más productivas, se aniquilan especies que entran en conflicto con la producción ganadera  y se contamina con todo tipo de antibióticos y sustancias químicas a los animales, siempre enfermos por culpa de las condiciones de su insalubre vida.
Si miramos al mar, los resultados no están muy alejados: la pesca por arrastre acaba con  toneladas de especies descartadas, los grandes bancos del pescado más apreciado (atún, salmón, ballenas, etc.) están prácticamente en las últimas, y el auge de las piscifactorías hermana la producción del pescado con la de la carne terrestre.
Más allá de la crueldad en el trato con las gallinas ponedoras de huevos, los pollos cebados para consumo, las terneras y cerdos masivamente sacrificados en las cadenas industriales, hallamos estas consecuencias para el planeta directamente derivadas del consumo de carne por la humanidad: la erosión, la deforestación, la escasez de agua, la pérdida de la biodiversidad, la contaminación del aire y de las aguas, el cambio climático, la injusticia social y buena parte de las enfermedades ligadas a la obesidad, la malnutrición y las contaminaciones alimentarias.
La postura personal de Peter Singer está clara: la mayor revolución que se puede todavía llevar a cabo en Occidente es muy sencilla, dejar de comer carne y pescado. Últimamente muestra cierta tolerancia con el consumo ocasional de productos derivados de la cría ecológica (leche y huevos, por ejemplo), y tampoco cae en el radicalismo de vigilar todo tipo de etiquetas para evitar la relación con productos de origen animal (algo que es frecuente en los seguidores del veganismo más extremo); pero la recomendación sigue siendo ésta: dejar de comer carne es la mejor forma de procurarse una vida más sana y conservar la riqueza ecológica del planeta.

En la biblioteca:
Peter Singer: Liberación animal. Trotta (17 SIN lib)
Peter Singer y Jim Mason: Somos lo que comemos. Paidós (17 SIN som)

miércoles, 9 de febrero de 2011

El Diario de Adán y Eva, de Mark Twain


Vamos a leer este libro en el grupo de lectura. Dentro de una semana o diez días ponemos qué nos ha parecido.

Más información en la web de Valdemar:


Mark Twain (1835-1910), cuyo centenario fue el año pasado

lunes, 31 de enero de 2011

DUBLINESCA, ¿o el fin de una época?


Si una novela se titula Dublinesca y encima lleva la firma de Enrique Vila-Matas (Barcelona,1948), ya sabe el lector advertido qué va a encontrar. Hallamos, en efecto, un auténtico festival literario y culturalista. Ya la trama anecdótica gira en torno a alguien del mundo de las letras, un editor, Samuel Riba, que ha abandonado el negocio. Su empresa, dedicada a la edición de calidad, no ha resistido el embate de vulgaridad de los tiempos modernos. Samuel se siente un fin de raza en la época en que los mercaderes de la cultura se han rendido al becerro del best seller y han fomentado un lector pasivo. Para salir de su estado autista, anima a tres amigos escritores a que le acompañen a Dublín en la fecha del Bloomsday con el doble propósito de rendir homenaje a Joyce y de celebrar allí el responso por el fin de la era de la imprenta.

Por si esto no es argumento suficiente para leerlo, os apabullo con las siguientes críticas, todas positivas:

“El más singular, arriesgado y novedoso de cuantos proyectos narrativos se han puesto en pie en España en los últimos tres decenios, ha alcanzado su cénit. Porque eso es, en definitiva, la última novela de Enrique Vila-Matas: el cénit, la cumbre de su obra”
J.Albacete (De Verdad Digital)

“¿Cómo un libro tan negro llega a convertirse en una lectura tan excitante? Es el secreto de Vila-Matas, que no deja nunca de sorprendernos. Una novela hecha para los enamorados de los autores que nos cambian la vida”
Maurice Nadeau (La Quinzaine Litteraire, 1-15 julio 2010)

“El arte de utilizar la palabra, de estirarla, de extenderla hacia miles de conexiones luminosas que son, para nosotros los lectores, faros en la oscuridad infinita de la nada”
Florence Noiville (Le Monde Livres)

“El libro más personal de Vila-Matas, en el que la parodia revela los más profundos sentimientos del escritor hacia los padres, la esposa recuperada, la amistad y la literatura, con una escritura que nos acompaña como una melodía. El libro de la década”
JAMR, La Vanguardia, 21 abril 2010

“Uno de los más redondos héroes del modernism narrativo que hayan dado nuestras letras. Dublinesca es una excelente novela, la más ambiciosa y mejor de Enrique Vila-Matas”
Santos Sanz Villanueva (El Mundo)

“Una novela única en un escritor siempre sorprendente y desconcertante y el que más ha contribuido, con Javier Marías, a inaugurar nuestra “modernidad”, a crear una nueva voz narrativa, a integrarnos a otras literaturas y a salir de nuestra peor maldición, el casticismo”
“Una novela que, como el Ulises de Joyce, es una nostalgia de lo no vivido y una magnífica epopeya de la vida cotidiana”
Juan Antonio Masoliver Ródenas (La Vanguardia)

“Dublinesca es como una destilación de todo lo que ha ido construyendo su autor a lo largo de una de las trayectorias más originales de la narrativa española de las últimas dos décadas. Sentido y meditado homenaje crepuscular a una ciudad, a la literatura y a algunos de los que exploraron sus límites (Joyce, Beckett), y elegiaco homenaje a un mundo que se acaba”
Manuel Rodríguez Rivero (El País)

“Una obra maestra”
Nuño Vallés (El Confidencial)

“Espléndida historia, con la que creo que Enrique Vila-Matas ha dado la novela de su vida”
José María Pozuelo Yvancos (ABC)

“La más ambiciosa y mejor novela de Vila-Matas”
Domingo Ródenas Moya (El Periódico de Cataluña)

“Un suceso para la literatura escrita en español y, por lo que puede averiguarse, también en otras lenguas”
(La Jornada, México)

“Los hikikomoris son un punto de referencia importante en Dublinesca. Gracias a ellos, Vila-Matas ha comprendido, con una mezcla de terror y fascinación, que, más que morir, la literatura se ha trasladado a unas coordenadas que desdibujan la noción de espacio-tiempo en que estábamos acostumbrados a movernos. Es así como se explica que el Dublín de Vila-Matas sea Nueva York sin dejar de ser la ciudad de Joyce”
Eduardo Lago (El País)

“No hay que ser muy avezado en letras para notar, desde las primeras páginas, que Dublinesca, de Enrique Vila-Matas, es una verdadera obra maestra”
Santiago Gamboa (El Espectador)

“Enrique Vila-Matas è uno dei più grandi scrittori del mondo”
Andrea Bajani (La Repubblica, Italia)

“Muy divertida (…) Uno de los grandes talentos de Vila-Matas es hacer que sus digresiones e invenciones sean completamente fascinantes”
Nick Caistor (The Times Literary Supplement )

Nada más que por estos excesos, por una mera cuestión cuantitativa y de peso, creo que deberíamos
dejarnos llevar y abrir ya obligatoriamente sus páginas...

En la Biblioteca :
Dublinesca. Seix Barral, 2010 (N VIL dub)

sábado, 29 de enero de 2011

Presentación de Don DeLillo

Se lo suele encuadrar dentro de la corriente postmoderna de narrativa norteamericana, que más bien es un río de autores tan diversos como Thomas Pynchon, Kurt Vonnegut, Donald Barthelme, John Barth, Robert Coover o John Hawkes, y que llega incluso hasta Paul Auster, con lo que se entrelazan aquí desde lo más abiertamente experimental (Barthelme) hasta lo más ligero (Auster).
Al postmodernismo se asocian diversos rasgos: experimentalismo, autoficción, interés por el tiempo presente y la tecnología, crudeza en el lenguaje, estructuras complejas, entrelazo de voces narrativas, ensayismo..., igual contiene excesos de mil páginas a lo Gaddis y Pynchon como brevedades al modo de los últimos Bellow y el propio DeLillo.
Don DeLillo (1936) es tenido por uno de los mejores narradores norteamericanos ("si no el mejor", dice José María Guelbenzu). Desde luego, esa consideración sólo se la pueden disputar hoy en día Pynchon, Roth o McCarthy, según gustos y según Harold Bloom.
La obra de DeLillo se va cimentando con ocho novelas desde 1971 a 1982 hasta despegar con la que se considera su primera obra maestra: Ruido de fondo (White Noise, 1985), a la que siguen sus mayores logros según la crítica: Libra (1988) sobre el asesino de Kennedy, Mao II (1991) sobre el terrorismo y la oceánica Submundo (Underworld, 1997), que en opinión de Bloom es una de las cuatro novelas indispensables del fin de siglo norteamericano (junto con El teatro de Sabbath, Meridiano de Sangre y Mason & Dixon).
En España empieza a ser ahora un poco más conocido, después del fracaso de Circe al editarlo en los años 90. Seix Barral rescata aquellas ediciones y traduce sus publicaciones recientes. La última es Punto Omega (Point Omega, 2010), una obra tan breve e intensa que nos lleva a interesarnos inevitablemente por su autor, tan esquivo que no permite apenas que lo fotografíen, que concede poquísimas entrevistas, corredor, con aspecto según Muñoz Molina de profesor de instituto, y capaz de escribir con una contundencia casi religiosa frases que nos dejan nadando en la más sobrecogedora ambigüedad.

Dossier:
Blog de Juan Francisco Ferré

En la Biblioteca:
Body Art. Seix Barral. 2010 (N DEL bod)
Punto Omega. Seix Barral. 2010 (N DEL pun)


martes, 4 de enero de 2011

Leer a Montaigne

Durante años, Michel de Montaigne (Burdeos, 1533-1592) ha sido, incluso en su país, un literato para los filósofos y un filósofo para los literatos, de esta manera nadie tenía que leerlo. Con el tiempo, ha terminado interesando a todo el mundo, lo reivindican los filósofos, lo alaban los críticos literarios, porque al fin y al cabo se trata de un filósofo con un gran estilo literario, ahí es nada.
Montaigne es el primer gran biógrafo de sí mismo ("Me estudio a mí mismo más que cualquier otro asunto. Ésta es mi metafísica, ésta es mi física", III, XIII), y referencia obligada para comprender a Rousseau, a Proust, a Pla y en general a todos los cultivadores de la llamada literatura del yo.
Montaigne da nombre a un género: el ensayo. No es que no existiera antes de él, es que nadie lo había cultivado de un modo tan particular. Sus predecesores son enormes: Platón, Plutarco, Séneca, Macrobio, Valerio Máximo o Aulo Gelio, a todos los reconoce como auténticos maestros, y todos practican esa mezcolanza tan propia del ensayo, que da lugar en nuestro siglo de oro a las estupendas misceláneas, cuya influencia llega hasta los libros de mezclas tan actuales, y que en en Inglaterra nos conduce desde Francis Bacon, Samuel Johnson, Charles Lamb, William Hazlitt, Matthew Arnold y tantos otros hasta Robert Louis Stevenson, Oscar Wilde o Virginia Woolf. Todos están en deuda con el primero de los ensayistas.
Montaigne es el primer pensador importante en lengua francesa, abandona el latín como lengua de cultura para intentar acceder a un público más amplio, algo que después continuarán tras su estela Descartes o Pascal.
Montaigne es un gran filósofo. Y no precisamente un "escéptico" como se ha dicho tantas veces, lo que pasa es que puede defender ideas diversas dependiendo de las circunstancias a las que se aplican las reflexiones, eso no es escepticismo, es atención a las diferencias y los matices. Reconoce que todo se mezcla con todo, que es imposible establecer verdades talladas en piedra, pero que debemos buscarlas, empezando por nosotros mismos, y para ello nada mejor que estudiarnos, y ayudarnos de los que se han estudiado antes a sí mismos.
Montaigne es un maestro de sabiduría, a veces estoico y a veces epicureo, no cesa de citar a Séneca, pero defiende el placer porque está en nuestra naturaleza. Montaigne consuela como ningún otro autor, porque no intenta doblegar la realidad, sino comprenderla y pactar  con ella.
Montaigne es una referencia para grandísimos autores: Quevedo, Nietzsche, Flaubert, Azorín, Zweig y tantos otros lo han leído y querido. Tantas cabezas y tan distintas no pueden estar equivocadas.

Lectura recomendada en Primero y Segundo de Bachillerato, al menos una selección de sus ensayos que debería incluir en todo caso el último y más importante: "De la experiencia".

En la Biblioteca:
Michel de Montaigne: Ensayos. 3 vols. Cátedra (E MON ens)
Torre del Castillo de Montaigne, que acondicionó como biblioteca

viernes, 31 de diciembre de 2010

El libro del año

J. M. Coetzee: Verano. Mondadori (N COE ver)
Una obra fulgurante y de efecto perdurable, ambiciosa y al mismo tiempo ascética. Ultima parte de las memorias noveladas que el premio Nobel de Literatura 2003 empezó con Infancia y siguió en Juventud. En este volumen un joven biógrafo inglés persigue las huellas de un J.M. Coetzee ya muerto, entrevistando a las cinco mujeres que fueron significativas en la vida del escritor. A ellas, por distintos motivos ese recuerdo les duele, y en sus testimonios oscilan entre el desencanto y la intuición improbable de la grandeza de ese hombre. Lo muestran como alguien asocial, que tenía una relación conflictiva con todo lo que no fuera la naturaleza y los libros, y que vivía abrumado por el apartheid sudafricano, a pesar de no asumir militancia en su contra.
Los testimonios son tan verosímiles que el lector olvida que por boca de esas mujeres algo resentidas, el propio Coetzee está hablando de sí mismo. Es la gran lección de un escritor que, desentendiéndose de los galardones, sigue experimentando con nuevas formas narrativas. [Reseña en Ñ]

Otros libros de la lista de Babelia:
Nº 3: Ricardo Piglia: Blanco Nocturno. Anagrama (N PIG bla)
Nº 4: Mario Vargas Llosa: El sueño del celta (N VAR sue)
Nº 5: José María Guelbenzu: El amor verdadero (N GUE amo)
Nº 8: Enrique Vila-Matas: Dublinesca. Seix Barral (N VIL dub)

miércoles, 22 de diciembre de 2010

Aniversario de la muerte de Gustavo Adolfo Bécquer (1836-1870)



Yo no sé si esto es una historia que parece cuento o un cuento que parece historia; lo que puedo decir es que en su fondo hay una verdad, una verdad muy triste, de la que acaso yo seré uno de los últimos en aprovecharme, dadas mis condiciones de imaginación.
Otro, con esta idea, tal vez hubiera hecho un tomo de filosofía lacrimosa; yo he escrito esta leyenda que, a los que nada vean en su fondo, al menos podrá entretenerles un rato.
Era noble, había nacido entre el estruendo de las armas, y el insólito clamor de una trompa de guerra no le hubiera hecho levantar la cabeza un instante ni apartar sus ojos un punto del oscuro pergamino en que leía la última cantiga de un trovador.
Los que quisieran encontrarle, no lo debían buscar en el anchuroso patio de su castillo, donde los palafreneros domaban los potros, los pajes enseñaban a volar a los halcones, y los soldados se entretenían los días de reposo en afilar el hierro de su lanza contra una piedra.
-¿Dónde está Manrique, dónde está vuestro señor? -preguntaba algunas veces su madre.
-No sabemos -respondían sus servidores:- acaso estará en el claustro del monasterio de la Peña, sentado al borde de una tumba, prestando oído a ver si sorprende alguna palabra de la conversación de los muertos; o en el puente, mirando correr unas tras otras las olas del río por debajo de sus arcos; o acurrucado en la quiebra de una roca y entretenido en contar las estrellas del cielo, en seguir una nube con la vista o contemplar los fuegos fatuos que cruzan como exhalaciones sobre el haz de las lagunas. En cualquiera parte estará menos en donde esté todo el mundo.
En efecto, Manrique amaba la soledad, y la amaba de tal modo, que algunas veces hubiera deseado no tener sombra, porque su sombra no le siguiese a todas partes.
Amaba la soledad, porque en su seno, dando rienda suelta a la imaginación, forjaba un mundo fantástico, habitado por extrañas creaciones, hijas de sus delirios y sus ensueños de poeta, tanto, que nunca le habían satisfecho las formas en que pudiera encerrar sus pensamientos, y nunca los había encerrado al escribirlos.
Creía que entre las rojas ascuas del hogar habitaban espíritus de fuego de mil colores, que corrían como insectos de oro a lo largo de los troncos encendidos, o danzaban en una luminosa ronda de chispas en la cúspide de las llamas, y se pasaba las horas muertas sentado en un escabel junto a la alta chimenea gótica, inmóvil y con los ojos fijos en la lumbre.
Creía que en el fondo de las ondas del río, entre los musgos de la fuente y sobre los vapores del lago, vivían unas mujeres misteriosas, hadas, sílfides u ondinas, que exhalaban lamentos y suspiros, o cantaban y se reían en el monótono rumor del agua, rumor que oía en silencio intentando traducirlo.
En las nubes, en el aire, en el fondo de los bosques, en las grietas de las peñas, imaginaba percibir formas o escuchar sonidos misteriosos, formas de seres sobrenaturales, palabras ininteligibles que no podía comprender.
¡Amar! Había nacido para soñar el amor, no para sentirlo. Amaba a todas las mujeres un instante: a ésta porque era rubia, a aquélla porque tenía los labios rojos, a la otra porque se cimbreaba al andar como un junco.
Algunas veces llegaba su delirio hasta el punto de quedarse una noche entera mirando a la luna, que flotaba en el cielo entre un vapor de plata, o a las estrellas que temblaban a lo lejos como los cambiantes de las piedras preciosas. En aquellas largas noches de poético insomnio, exclamaba:
-Si es verdad, como el prior de la Peña me ha dicho, que es posible que esos puntos de luz sean mundos; si es verdad que en ese globo de nácar que rueda sobre las nubes habitan gentes, ¡qué mujeres tan hermosas serán las mujeres de esas regiones luminosas, y yo no podré verlas, y yo no podré amarlas!... ¿Cómo será su hermosura?... ¿Cómo será su amor?...
Manrique no estaba aún lo bastante loco para que le siguiesen los muchachos, pero sí lo suficiente para hablar y gesticular a solas, que es por donde se empieza. 
(...)
En la Biblioteca:

Rimas y leyendas. Alfaguara (P BEC rim)

Rimas y leyendas. Anaya (P BEC rim) 6 ejemplares
Rimas y declaraciones poéticas. Espasa Calpe  (P BEC rim)
Rimas. Mc Graw Hill (P BEC rim)
Rimas. Susaeta (P BEC rim)
Breve antología. Centro Andaluz de las Letras (P BEC bre)
Leyendas. Biblioteca de de autores andaluces (N BEC ley)
Leyendas. Bruño (N BEC ley) 

Para leer más 

domingo, 19 de diciembre de 2010

Las dimensiones del Universo

Gran Explosión o Big Bang se llama desde hace unas décadas al momento inicial de nuestro Universo, aunque en realidad no hubiera aire para transmitir esa explosión. Se habría producido a partir de una concentración pequeñísima de materia, tal vez unos 30 gramos en el minúsculo espacio de una milmillonésima parte de un protón, y fue hace hace unos 13 o 14.000 millones de años. Se ha llegado a esta teoría a partir de las mediciones del “ruido de fondo" o radiación constante que detectan los radares cósmicos, ya que este ruido sólo puede ser un eco del Big Bang.
En realidad, más que explosión hubo de ser una súbita expansión, una irradiación que tanto podría haber surgido del repentino aparecer de algo en la nada como de una concentración progresiva de un universo anterior (de ahí las oscilaciones de Stephen Hawking al considerar coherente antes  sí y ahora no la existencia de Dios con la Astrofísica). Eso no podemos saberlo. Sólo se puede hablar de lo que vino después: en un tiempo ridículamente breve, menos de un segundo, se habría formado una extensión de espacio correspondiente por lo menos a unos 100.000 millones de años luz. No por eso se puede decir que haya bordes o finales en el Universo; según se puede deducir de las teorías de Einstein, el Universo se curva o se alabea, de modo que en un hipotético viaje hacia los confines del Universo acabaríamos en el punto de partida. 

Siendo estrictos, tampoco se puede hablar de "expansión", lo único que se puede afirmar es que las galaxias se alejan unas de otras, nada más. Por supuesto, tampoco hay un "centro" del Universo.  Lo que sí sabemos es que es una cosa enorme, y en ella se encuentra nuestro sistema solar y otros muchos millones de sistemas solares. El nuestro, nuestro sistema solar, es sólo una billonésima parte del espacio disponible, y ya está más allá del alcance de cualquier nave espacial.
Para hacernos una idea de las distancias en el Universo, empecemos por aclarar que los mapas no pueden hacerse a una escala proporcional auténtica. A escala, si la Tierra se representara con el tamaño de un guisante, Júpiter habría que colocarlo a 300 metros. El último objeto de nuestro sistema solar es el planetoide Plutón, y desde él al final del sistema  resta un buen trecho: la Nube Oort, entre ese borde final y Plutón, se encuentra a unas 50.000 UA (Unidad Astronómica es la distancia del Sol a la Tierra), mientras que Plutón se halla a "sólo" 40 UA de nosotros. Bien, ¿y qué hay después del borde de nuestro sistema solar? Pues un Gran Vacío. Nuestros vecinos más próximos son las tres estrellas de Alfa Centauri, de ellas, Próxima Centauri se halla a 4,3 años luz, y aún estaríamos lejísimos del centro de la Vía Láctea, que es nuestra galaxia.
Nadie sabe cuántas estrellas hay en la Vía Láctea, tal vez entre 100.000 y 400.000 millones; pero la Vía Láctea es sólo una de los 140.000 millones de galaxias que se postula puede haber en total, cada una con esa capacidad de estrellas. Todo esto son cálculo más que hipotéticos. Nuestra galaxia en todo caso es sólo una entre las 50.000 y 100.000 galaxias más o menos "visibles", cada una de ellas con su lote  correspondiente de 10.000 millones de estrellas como mínimo, y cada una de esas estrellas con sus posibles sistemas planetarios. Así pues, el número de planetas existente en el Universo es, sencillamente, inimaginable. Carl Sagan lo calculó en unos 10.000 millones de billones, lo cual desborda cualquier capacidad del pensamiento e imaginación; pero al mismo tiempo la cantidad de espacio vacío entre estos planetas, sus soles y las galaxias es aún más incalculable, ya que ante todo el Universo es, como decíamos, un Gran Vacío poblado de minúsculos mundos desde la perspectiva global, enormes desde la nuestra.
Anclados en este planeta privilegiado de un sistema solar perteneciente a un arrabal de estrellas en los bordes de una galaxia llamada Vía Láctea, una más entre los millones de galaxias que hay, y pensando en esa inmensidad de planetas realmente existente, no dejaremos de plantearnos las preguntas eternas.

En la Biblioteca:
Bill Bryson: Una breve historia de casi todo. RBA Bolsillo (50 BRY bre)
Felix Pirani: El Universo para todos. Paidós (J/50 PIR uni)
Carl Sagan: Cosmos. Planeta (52 SAG cos)

jueves, 16 de diciembre de 2010

Tal día como hoy: Aniversario del nacimiento de Jane Austen


Es una verdad mundialmente reconocida que un hombre soltero, poseedor de una gran fortuna, necesita una esposa.
Sin embargo, poco se sabe de los sentimientos u opiniones de un hombre de tales condiciones cuando entra a formar parte de un vecindario. Esta verdad está tan arraigada en las mentes de algunas de las familias que lo rodean, que algunas le consideran de su legítima propiedad y otras de la de sus hijas.
-Mi querido señor Bennet - le dijo un día su esposa -, ¿sabías que, por fin, se ha alquilado Netherfield Park?
El señor Bennet contestó que no. 
- Pues así es - insistió ella -; la señora Long ha estado aquí hace un momento y me lo ha contado todo.
El señor Bennet no hizo además de contestar.
- ¿No quieres saber quién lo ha alquilado? - se impacientó su esposa.
- Eres tú la que quieres contármelo, y yo no tengo inconveniente en oírlo.
Esta sugerencia le fue suficiente.

[En la Biblioteca: Orgullo y Prejuicio. Alianza / Cátedra (N AUS org). 2 ejemplares]

Pincha aquí para saber más

domingo, 12 de diciembre de 2010

William Shakespeare: el autor de los mil caracteres

La metáfora que describe la versatilidad de un actor del cine mudo, Lon Chaney, "el hombre de las mil caras", le viene genial al arte de Shakespeare. Los primeros defensores de su teatro (Johnson, Schlegel, Hazlitt) hablan a este respecto de "caracteres", destacando que en las obras de Shakespeare encontramos perfectamente presentadas no sólo las más diversas caras o modos de ser humanos, sino el surgir de las pasiones y las modificaciones del temple a causa de las circunstancias.
Shakespeare es un tesoro para los psicólogos, o debería serlo, porque para mostrar la ingratitud y la locura basta con dar a leer El Rey Lear, para el tormento, Hamlet, para los celos nada mejor que Otelo, la crueldad nunca ha sido más descarnada que en Macbeth, la traición y la hipocresía es moneda corriente en las tragedias de corte, y el primer amor tiene dos nombres, Romeo y Julieta.
Leer a Shakespeare es además una experiencia estética sin igual, por su lenguaje, sus mil ocurrencias ingeniosas y aforísticas, por el ritmo de sus obras. No tiene parangón porque es la referencia con la que medimos a los demás.
Como lectura recomendada, se puede empezar ya en 4º de ESO, quizás con Romeo y Julieta, o con alguna de las divertidas comedias (Mucho ruido por nada, El sueño de una noche de verano...), en ocasiones bien llevadas al cine; en Bachillerato puede leerse cualquiera de las grandes tragedias, si es posible, en las magníficas traducciones de Ángel Luis Pujante.
Como complemento, nadie debería dejar de ver la película Shakespeare in Love (1998), estupenda recreación de la época (los teatros isabelinos, por ejemplo), el contexto del autor (muy graciosas las apariciones de Christopher Marlowe y el joven John Webster) o los actores. Se fantasea además sobre un imaginario origen de la obra Romeo y Julieta. Es encantadora, pero debe aclararse que de la vida del verdadero Shakespeare no sabemos casi nada y seguramente no sería tan aventurera ni emocionante como se muestra aquí.

En la Biblioteca:
Macbeth. Cátedra (T SHA mac)
El mercader de Venecia. Cátedra (T SHA mer)
Othello. Cátedra (T SHA oth) 2 ejemplares
Otelo. Austral (T SHA ote)
Otelo. Océano (T SHA ote)
El rey Lear. Castalia (T SHA rey)
El rey Lear. Austral (T SHA rey) 
El rey Lear / Otelo. Planeta (T SHA rey)
Romeo y Julieta. Cátedra (T SHA rom) 2 ejemplares
Romeo y Julieta. Bruguera (T SHA rom) 2 ejemplares
Romeo y Julieta. Anaya (T SHA rom) 16 ejemplares
Hamlet. McGraw Hill (T SHA ham)
Hamlet. Planeta (T SHA ham)
Sueño de una noche de verano. Océano (T SHA sue)

lunes, 6 de diciembre de 2010

Las novelas de Jane Austen

Jane Austen (1775-1817) es la encarnación de la novela "ligera", pero sólo en el buen sentido de relato que se lee con soltura y aumenta la felicidad del lector.
Hizo falta medio siglo al menos después de su muerte para que fuera tomando importancia en el mundo de las letras, fue necesaria la desaparición de esa "estupidez" que según Henry James impedía valorarla (en gran parte, en esta ocasión sí, por ser mujer). Hoy es una referencia indiscutible en la historia de la literatura.
La obra de Jane Austen es escasa, se compone de seis novelas completas que se editan a veces en un solo volumen y algunos fragmentos rescatados de su legado. Es muy conocida por las adaptaciones al cine y la televisión, especialmente por las magníficas series de la BBC, pero aunque ha tenido fortuna en el cine y casi todas las películas basadas en sus libros son muy agradables, vale mucho más acudir directamente a las fuentes, para valorar su precioso estilo.
Por la profundidad en la caracterización de sus personajes, tanto femeninos como masculinos, por la edad de éstos, casi siempre rondando la edad del matrimonio, por ser este tema  de las bodas, la soltería y el amor en definitiva, la base de casi todos sus argumentos, es una novelista que puede leerse a cualquier edad, pero especialmente en Primero de Bachillerato, y comprobar como vuelve a decir Henry James que nos deposita "totalmente conformes en una primavera detenida".

En la Biblioteca:
Orgullo y Prejuicio. Alianza / Cátedra (N AUS org). 2 ejemplares.
Mansfield Park. Alba (N AUS man)
Emma. RBA (N AUS emm)
La abadía de Northanger. Alba (N AUS aba)
Sentido y sensibilidad. Eds B (N AUS sen)

viernes, 5 de noviembre de 2010

Piedras al agua, de Antonio Cabrera

Antonio Cabrera (1958) es natural de Medina Sidonia (Cádiz), pero vive desde los siete años en la Comunidad Valenciana, donde ejerce como profesor de Filosofía en un instituto de la localidad de Sagunto. Se dio a conocer como poeta con la aparición de En la estación perpetua (Visor, 2000), XII Premio Internacional de Poesía Fundación Loewe y Premio Nacional de la Crítica. En 2001 vería la luz Tierra en el cielo (Pre-Textos) y, tres años más tarde, Con el aire (Visor, 2004), XXV Premio Internacional de Poesía Ciudad de Melilla y Premio de la Crítica Valenciana. En 2008 publicó El minuto y el año (La Palma), una extensa selección de prosas aparecidas a lo largo de tres años en la edición valenciana de Abc. Sus incursiones en la traducción le han llevado a verter al castellano a autores como Gianni Vattimo (Poesía y ontología), Josep Maria de Sagarra (Los pájaros amigos) y Vicent Alonso (Sobre el lamento de Jasón).




En la Biblioteca:
Antonio Cabrera: Piedras al agua. Tusquets (P CAB pie)

martes, 19 de octubre de 2010

El Manual de Epicteto



Epicteto nació como esclavo (Epiktetos significa en realidad "esclavo" o "siervo") hacia el año 55 de nuestra era en Hierápolis, Frigia, en el extremo oriental del Imperio Romano. Sus enseñanzas forman parte de lo que se ha dado en llamar filosofía estoica o estoicismo. Como todo el estoicismo, propone una vida basada en la serenidad y el conocimiento interior. Cualquier libro de autoayuda actual puede ser ventajosamente sustituido por  las obras de Epitecto o de otros estoicos como Séneca o el emperador Marco Aurelio. Una de las más conocidas máximas de Epicteto es la siguiente:  "Concédanme la serenidad para aceptar las cosas que no puedo cambiar, el valor para cambiar las que sí puedo y la sabiduría para establecer esta diferencia". Se conservan de Epicteto unos Discursos, de los que conocemos sólo cuatro de un total de ocho, y el Enquiridion, que significa “Manual” y que contiene sus enseñanzas en forma de sentencias cortas.


En todo lo que complace al alma, o satisface una necesidad, o es amado, recuerda añadir a la descripción de cada cosa la pregunta por su naturaleza, empezando por las cosas más pequeñas. Si amas una vasija de barro, piensa que es una frágil vasija de barro lo que amas;  pues cuando se rompa no te sentirás turbado. Si besas a tu hijo o a tu mujer, piensa que es a un ser humano mortal a quien estás besando, pues si la esposa o el hijo mueren, no sentirás turbación.



Epicteto, Enquiridion [14 EPI enq]

viernes, 1 de octubre de 2010

Platón: Apología de Sócrates

Sócrates tomando la cicuta


En el año 399 a. C. la ciudad de Atenas lleva a juicio a su ciudadano más famoso: Sócrates. En un momento de declive, vencida por Esparta, con gobernantes corruptos, Sócrates sigue siendo una molestia. ¿Acaso no había advertido repetidas veces que sólo si uno se examina a fondo logrará llevar una buena vida? Es la ciudad entera la que se ha desorientado en un torbellino de engaños y traiciones. Las consecuencias están allí, para todo el que quiera verlas. Pero la ciudad sólo ve a un sujeto molesto que la llama al orden y con extraña autosuficiencia, desde la posición de acusado, la sojuzga y sentencia.
Platón estuvo presente en este suceso inaugural de la filosofía, el juicio y condena a muerte de Sócrates, recogió las palabras de su maestro, no las tergiversó en primer lugar porque él tiene 28 años y Sócrates 70, por otro lado otros estuvieron allí y podían comparar lo dicho con lo leído, además era su primera obra escrita, y sobre todo es que no hacía falta: nadie se expresaba tan bellamente como Sócrates en toda Atenas. Nadie discutía mejor.
El final es conocido: en compañía de sus amigos, después de un mes encerrado y esperando, la cicuta cumple con su cometido. La filosofía adopta un tono nuevo, más preocupada que antes por los problemas de la convivencia y la política.

La Apología de Sócrates de Platón (no confundir con la de Jenofonte) es lectura recomendada para Segundo de Bachillerato. El trabajo debe constar de un "Contexto histórico-cultural y filosófico" de Platón, un resumen detallado siguiendo el esquema que se indica abajo y un comentario final destacando la relación filosófica de Platón con Sócrates.
Texto:
Apología de Sócrates (Platón) 

Esquema: 
Esquema Apología Socrates 


En la Biblioteca:
Platón: Diálogos I. Gredos (14 PLA dia)