miércoles, 9 de junio de 2010

1001 LIBROS que hay que leer antes de morir

Ahora que llega el verano, con todo aprobado o todo enseñado, aparece la maravillosa pregunta: "¿Qué me leo?". Hay que destacar este "me" que surge espontáneamente en otros casos: cuando examinamos la carta en el restaurante ("¿Qué me pido?") o cuando dudamos en una tienda de ropa ("¿Qué me llevo?"). Es un "me" liberado de ataduras, de un egoísmo sano, porque se trata de darnos un capricho merecido.
Pues bien, ¿qué nos leemos en este verano? Quien más quien menos tendrá ya hecha o pensada su listilla; para el que no, la Biblioteca ofrece un libro con muchas sugerencias. Pertenece a la serie de libros divulgativos que empezó con las 1001 películas, y desde entonces hay otros dedicados a los discos, los cuadros y hasta los hoyos de golf.
El de los libros conoce dos ediciones, la original inglesa, que carga de modo natural el acento en los libros en inglés (puede consultarse la lista original AQUÍ); y la edición española, que modifica la lista original para incluir más libros en nuestro idioma. Las recomendaciones nuevas las firman especialistas patrios, coordinados por José-Carlos Mainer. En sus 980 páginas encontramos libros para todos los gustos, y unas ilustraciones muy sugerentes de primeras ediciones, retratos de autor, etc. Como listado de posibles lecturas, no está mal. Ahora bien, no hay que esperar un canon indiscutible, veremos aquí algunos libros que nos parecerán completamente prescindibles, y autores de nuestra predilección ausentes o poco representados. Pero seguro que con estos 1001 libros se puede montar un plan de lecturas magnífico para el verano.


AQUÍ está la lista de la edición española.
Y AQUÍ ordenada por autores y obras.
Por último, AQUÍ hay una reseña de un friki que critica la edición española en comparación con la anglosajona.


Peter Boxal y José-Carlos Mainer: 1001 LIBROS que hay que leer antes de morir. Grijalbo ( 80 BOX 100 )


6 comentarios:

Pilar González dijo...

Pueeessss.... no hay ninguna de García Márquez, ni de Delibes, ni Leon el Africano de Maalouf (por cierto, enhorabuena por el Principe de Asturias), ni La ciudad de los prodigios de Mendoza, ni el Lazarillo de Tormes, ni la Regenta, ni....
¿qué clase de lista de los 1001 es esta?????

Tomás Cuesta dijo...

Querida Pilar, míratela bien (es posible que hayas consultado la lista anglosajona, donde se recorta mucho lo que no huela a Albión...).
De todos modos, para listas, yo me quedo con las que hacía Emma Woodhouse.

benariasg dijo...

Para mí, de esta colección, el de las pelis está bastante bien (fue el primero) y el de los discos de rock también, pero el de música clásica sólo barre para casa. El de los 1001 hoyos de golf no me lo he comprado todavía.
Este de libros tiene muuuuchos defectos, pero al menos da que hablar. Por ejemplo, ¿dónde está la Iliada?, ¿y qué pinta ahí Mark Haddon?

Tomás Cuesta dijo...

No te preocupes por Mark Haddon... Afortunadamente, pese a las ominosas ausencias y las desconcertantes presencias, no se han olvidado de recoger en la lista La biblia de Barro (¿y por qué no La Hermandad de la Sábana Santa?)y La Sombra del viento, dos clásicos que hubieran entusiasmado a Calvino (ahora que lo pienso, ya no sé si hubieran entusiasmado más a Juan -la hoguera- que a Italo -por qué leerlos-).
De todos modos salta a la vista que uno de los principales fallos de la lista es ese recurso a la cronología-doppler, que hace que cuanto más cerca del presente se encuentre el año de publicación, más libros sean seleccionados (un centenar para la última década, puff...).

Pilar González dijo...

Tienes razón, había mirado la versión inglesa, le hacen justicia a García Marquez, Vargas Llosa, Mendoza, Delibes y aparece el Lazarillo y La Regenta, aunque alguno de estos también deberían figurar en la lista inglesa, pero... ¿Que hace ahí la biblia de fannnngo?

Menuda c#g@d4

Y también estoy de acuerdo en lo del efecto Doppler. Será que los más recientes mueven copyright

Cristina Félix dijo...

Ha terminado un curso y puedo decir que he disfrutado mucho, muchísimo con el blog de la biblioteca.
¡Qué viajes hemos hecho!
Empezando por ese Mar que a algunas lectoras les ha parecido una palangana y siguiendo por los libros antiguos de Charing Cross Road. ¡Qué maravilla! todo lo que dicen de nosotros, de quienes andamos siempre renqueando, apoyándonos en montañas de libros (más de 1001) para no cojear.
De La estrategia del agua me queda el dolor de mi España que huele a podrido; así, muy quevedesca pero recordando a la vez el extraño anuncio por la tele de aquel chino hipnotizante diciendo “Be wateeeeer”. Menos mal que con Epicteto hasta el siglo XXI se entiende.
Por desgracia, el estado de santidad no lo alcancé con Eduardo Mendoza , busqué otra vuelta de tuerca con el curita de Putucás y el juego de lo real maravilloso desfigurado en una España mustia y descolorida y sólo encontré una enorme ballena muerta.
Por último, el tren camino a Lausana recorriendo un bellísimo paisaje se paró y, sinceramente, la señora mustia y vampiresa de la vida de los demás, -sí la que ha bajado la última-, que se vuelva sola porque yo prefiero ir andando, a mi ritmo, tranquilamente. Así cuando llegue a casa con los pies doloridos podré mecerlos en mi mar, sentir el agua fría, el ritmo salado de las olas y recordar otra vez esa extraña marea que viene de muy lejos, de lo más profundo; un mar que me traerá como si nada otros cursos y ... otros viajes. Besos: Cristina