domingo, 18 de diciembre de 2011

Trampantojo Nº 2

EL CENTINELA
 Por Guimo Zadez

Tres y media de la mañana. Me toca el relevo. Inicio la nueva guardia consciente del peligro que acecha. Oculto hasta los ojos, intento ver a través de la negrura que me rodea. Trato de adivinar la situación más allá de mi posición. Aparentemente domina la tranquilidad. Procuro no hacer el menor gesto que me pueda delatar.
 Un escalofrío, no sé bien si de frío, miedo o ambas cosas hace que, inconscientemente, encoja el cuerpo. Como si con ello pudiera desaparecer de este lugar y este momento. ¡Ah, huir de aquí! Buscar un lugar cálido y seguro como el seno materno... Con una sonrisa torcida borro de mi mente tan imposible deseo.
La tensa vigilia me trae pensamientos negativos. Reproches con ropajes de preguntas: ¿Para qué me ofrecí voluntario? ¿En qué maldito instante mis sentidos se nublaron y se embarcaron en esta aventura...?
Mis  reflexiones  se ven de pronto interrumpidas. Me ha parecido percibir una ligera sacudida. El corazón se acelera rápidamente cuando confirmo que se repite el ruido. Mas que un crujido parece un roce, como el que crea un cuerpo tendido al moverse. Un súbito miedo se apodera de mí.
El sonido es cada vez más intenso y fuerte… ¡No hay duda! ¡Ha empezado!
Mi organismo reacciona ante el pánico con respuestas contradictorias. Los músculos se tensan mientras las tripas se aflojan. La garganta se queda seca para compensar el desbordamiento de la vejiga y el diluvio de sudorosas gotas que calan mis ropas. Aún temiendo lo peor todavía intento pedir  a Dios y a todos los santos que sea una falsa alarma.
¡Todo inútil!  Unos gritos –más bien alaridos– horribles y espeluznantes me aturden ¡Estoy perdido ¡Se acabó el tiempo! ¡Escaso tiempo!


PLAZO DE ENTREGA: HASTA EL MIÉRCOLES 18 DE ENERO. ENTREGAR LA VERSIÓN ESCRITA EN BIBLIOTECA Y MANDAR UNA COPIA PASADA A MÁQUINA A ESTE CORREO:
guillermomendezapata@hotmail.com

PREMIO  ACUMULADO: 50 EUROS EN UN CHEQUE PARA LA LONJA.