martes, 1 de enero de 2013

El asno de oro

 
Estas y otras cosas diciendo, con mucho temor lanzose en la cámara y
sacó una bujeta de la arquilla, la cual yo comencé a besar y abrazar,
rogando que me favoreciese, volando prósperamente; así que 
prestamente yo me desnudé, lanzando allá todos mis vestidos, y con 
mucha ansia puse la mano en la bujeta y tomé un buen pedazo de 
aquel ungüento, con el cual fregué todos los miembros de mi cuerpo. 
Ya que yo con esfuerzo sacudía los brazos, pensando tornarme en ave 
semejante que Panfilia se había tornado, no me nacieron plumas, ni 
los cuchillos de las alas, antes los  pelos de mi cuerpo se tornaron sedas
y mi piel delgada se tornó cuero duro, y los dedos de las partes 
extremas de pies y manos, perdido el número, se juntaron y tornaron 
en sendas uñas, y del fin de mi espinazo salió una grande cola; pues la 
cara muy grande, el hocico largo, las narices abiertas, los labios 
colgando; ya las orejas, alzándoseme con unos ásperos pelos, y en todo
este mal no veo otro solaz sino que a mí, que ya no podía tener 
amores con Fotis, me crecía mi natura, así, que estando considerando
tanto mal como tenía, vime, no tornado en ave, sino en asno. Y 
queriéndome quejar de lo que Fotis había hecho, ya no podía, porque
estaba privado de gesto y voz de hombre, y lo que solamente pude era
que, caídos los labios y los ojos hundidos, mirando un poco de través a
ella, callando, la acusaba y me quejaba; la cual, como así me vio, 
abofeteó su cara, y rascándose lloraba, diciendo:
-Mezquina de mí, que soy muerta; el miedo y prisa que tenía me hizo
errar, y la semejanza de las bujetas me engañó; pero bien está, que
fácilmente tendremos remedio para reformarte como antes. Porque
solamente mascando unas pocas de rosas te desnudarás de asno y 
luego te tornarás mi Lucio. 

2 comentarios:

Cristina Félix dijo...

Aquí estoy, buscando el burro, se me escapó, coloqué mal las bridas pero allá voy...
(Gracias Pilar)

Pilar González dijo...

Por fín he conseguido un ejemplar "pata negra" y en papiro y lo he leído en estas vacaciones.

El libro es GENIAL. Es la primera, pero no será la última vez que lo lea.

Hace un par de cursos anduvimos comentando sobre una hipotética lista personal de libros imprescindibles, y éste va directo a la mía, y a los primeros puestos además.

Por un lado, es asombroso ver que personajes y situaciones ya conocidas, como la molinera de moral distraída, la alcahueta, el mendicante bribón, las "comidas pontificales", el bandolero asaltacaminos, y un largo etcétera, tengan al menos dos mil años. Es increíble.

Como me dijo Tomás, leer este libro es un ejercicio de arqueología literaria. Las situaciones cómicas y trágicas se alternan y se resuelven con bastante gracia. (Por cierto, el asno, si bien va de mal en peor, va dejando un rastro de destrucción a sus espaldas que ni el protagonista de El perfume, vaya cenizo de animalito...).

Y por otro lado, me deja aún más perpleja ver lo poco que hemos cambiado en dos milenios, las mismas bajas pasiones, las mismas desigualdades sociales.

Y la escena de la plegaria del asno, la procesión de la Virgen del Carmen (o Isis, que tanto da), símplemente maravillosa, de antología, así como la narración de la triple iniciación de Lucio.

En definitiva, lectura muy recomendable, amena, viva, interesante, y desmitificadora de lo clásico. Una auténtica gozada.