domingo, 28 de noviembre de 2010

(Los) Infinitos, de John Banville


( Véase la diferencia de los dos títulos, como una pequeña broma más de los dioses para con los mortales )


Entre las novedades adquiridas para nuestra biblioteca, cabe destacar la última novela del "intervenido y rescatado" escritor irlandés John Banville. Una breve reseña de la editorial ( Anagrama ) la presenta así:

La familia Godley se ha reunido en Arden, su finca, en medio de una verde campiña, cerca de un antiguo lugar sagrado y de las vías del tren. Han venido porque el vie­jo Adam Godley, un respetado y exaltado matemático, se está muriendo. Le acompañan Ursula, su segunda es­posa, madre de Adam y de su hermana Petra, y Helen, la mujer del joven Adam, bella como la homérica Helena. Y también están Ivy Blount, la última aristócrata del lu­gar, que ahora es la criada de la familia, y Duffy, un campesino que se ocupa de la poca ganadería de la fin­ca. Y más tarde vendrán Roddy Wagstaff, un modernillo que corteja a la angustiada Petra. Y Benny Grace, quizá un colega de Adam Godley o el dios Pan, que junto a otras deidades es uno de los personajes de esta luminosa y numinosa historia sobre los mortales; y sobre la dolo­rosa inmortalidad de los dioses, que interfieren en las vi­das de los hombres sólo para intentar experimentar esa mortalidad que anhelan. Porque las últimas ecuaciones de Adam Godley constituyen la combinación que abrió el «cerrado aposento del tiempo», la condición necesa­ria de esta literaria convivencia de dioses y hombres. «John Banville es un maestro, y su escritura un placer sensual sin interrupciones» (Martin Amis).

¡Banville en estado puro, tocado por los dioses!
¡Abstenerse detractores!

33 comentarios:

PabloJ dijo...

Un sábado lluvioso, el fuego de una chimenea crepitando, el mullido sofá de las lecturas que nos vinculan a la vida, el reloj que se detiene en un infinito murmullo lúdico... ¡y los dioses!, los dioses que encumbran a Banville a un viaje montañoso por un Parnaso casi olímpico.

Y digo "casi" porque, aparte páginas y escenas farragosas, Banville da un giro de timón y vuelve a deleitarnos con su prosa infinita, "numinosa" y teatral, ( pues de eso se trata, de una obra de teatro, del teatro de la vida, ni comedia ni tragedia, sino todo lo contrario, con ese inédito final en su narrativa ).

¡¡Lo siento, pero me encanta Banville!! Ojalá nunca lo premien con el Nobel, para dejar de ser minoritario.

Pilar González dijo...

Puesto que para juzgar a un autor no debe bastar una sola novela, y dado que hablamos de una trama que entremezcla dioses griegos (los únicos verdaderos, como bien es sabido) y hombres, y ya que confío en tu exquisito gusto, le voy a conceder otra oportunidad a Banville.

Me apunto a leerla en cuanto termine Riña de gatos, que será en breve. Espero que conmigo la hueste de seguidores no pase de minoritaria a mayoritaria.

Ya te contaré Pablo.

benariasg dijo...

Por una vez, es verdad, Banville ofrece un final que no es una catástrofe, no es que sea feliz exactamente, pero al menos deja un margen a los pobres mortales para seguir sintiéndose como dioses.
Ma ha encantado esta novela, a pesar de algunos excesos, como dice Pablo. Y qué bien recogida esta idea de los griegos según la cual cada vez que uno mete la pata o se deja llevar por las pasiones o tiene un golpe de inspiración es que ha sido "ocupado" por un dios.

En elperiodico.com apareció otro ditirambo sobre este libro:

Otro ditirambo o Banville "es Dios y no se avergüenza de serlo""

Y descubro ahora mismito un pequeño Diario de cinco días editado en El País este verano, que hará las delicias, estoy seguro, de Tomás:

Diario de Banville

PabloJ dijo...

(Primeras impresiones, bajo el efecto de la lluvia ):

Teatro Olimpia. Fila 16, asiento 12. La luz se atenúa y los últimos espectadores van tomando asiento. El ambiente se va cargando de expectativas y anhelos. Se descorre el telón y aparece el tinglado de la antigua farsa...

Una amplia muestra de la liturgia del teatro aparece en nuestra novela, a cámara lenta, a ralentí, dejando un poso indeleble: aparecen “El sueño de una noche de verano”, prósopon, la máscara, los personajes-actores ( Helena como actriz ), escenario, el coro de los mortales, Shakespeare, los coturnos, la tramoya, el proscenio, las clámides, la “orquestra” con sus cítaras y flautas pánicas, el corifeo, los 3 actos-capítulos clásicos: presentación ( antes de la llegada de Benny Grace ), nudo ( la presencia omnímoda de Benny, el caprípedo dios Pan ) y desenlace ( de la oscuridad a la felicidad final ), respeto de la regla de las tres unidades: lugar ( la arcádica Arden house ), tiempo ( se desarrolla en 1 día ), y acción ( ausencia casi absoluta ) referencias a la obra Anfitrión de Plauto ( Anfitrión, general tebano, regresa de la guerra y posee sexualmente a su esposa, la fiel Alcmena. Pero Anfitrión no es quien dice ser, sino el mismísimo Zeus que ha adoptado su figura. Recién consumado el ardiente acto sexual aparece, para sorpresa de la esposa, el verdadero y fatigado marido ), etc., etc.…¡ Todo bajo la férula del arte de la representación!

Mimbres: Mitología griega y romana, paganismo puro, dioses que comparten asuntos con los mortales, afanes científicos, teoría “cuántica de campos” que planteaba que ciertos cálculos producían resultados infinitos, la multiplicidad de mundos. Ecuación Brahma= lo imperecedero ( Upanishads ). Empieza la novela con la descripción del amanecer. Es el mismo dios Hermes ( Mercurio ) el que va a narrar gran parte de la obra, en plan paternalista, en plan Deus ex machina. Obra sobre la muerte y la eternidad, sobre anhelos y perfecciones, sobre ideas más que sobre acciones.

De pronto aparece Nabokov y sus cascabeles eróticos: Zeus en sus trabajos lúbricos y seminales con mortales ( especialmente la bella Helena, Troya, de nuevo ), tomando diferentes aspectos. La propia Helena manchando sus interioridades en un sueño placentero o Adam el padre haciéndole el amor a Alba en la cándida Venecia. Y al lado, Thánatos, muriendo todos continuamente pero sin concluir nunca.

La inmortalidad llamando a la puerta de nuestras vidas, ¡y nadie le abre!. Es muy duro ser inmortal, infinito, poseer las certezas vitales. Quiero incertidumbres, las angustias, los pesares de los hombres y mujeres como compañeros de viaje. Zeus, no nos invadas y tomes nuestra apariencia, deja a nuestras mujeres en paz, dedícate a las diosas montañosas o mírate al espejo cuando quieras imitar a Onán. Tú, allí, por encima de nosotros, tronante, iracundo, temido, pero distante.

Narrador/es: no tenemos certezas, afortunadamente. Primera persona ( Hermes ), tercera ( Zeus ), omnisciente o luminiscente ( Adam ), estático o estético, casi cliente de Caronte. Todos los personajes esperan, esperan algo o a alguien ( ¡Godot sigue sin venir! ). Vagan sin rumbo por la casa, son casi espectros, son “el material con que están hechos los sueños”, como diría Shakespeare o sentenciaría Bogart en “El halcón maltés”.

Tercer acto: Los dioses son vencidos por los mortales y abandonan el escenario. Zeus, Hermes, Pan, todos huyen. Hermes, el mensajero de los dioses, se cansa de su labor y emprende la retirada tras su padre. Ahora todo vuelve a su lugar. O mejor, al mejor de los lugares posibles: la plena felicidad de vivir y convivir.

( Acaba la obra. Se encienden las luces y se corre el telón. Un elenco de encendidos aplausos nos devuelven a la ¿realidad?. Silencio. Monotonía de lluvia tras los cristales ).

benariasg dijo...

Esta tarde he disfrutado con dos maestros: Federer y PabloJ. :)
En serio, una crítica muy creativa.

PabloJ dijo...

Y yo con otros dos:

- El mismo Federer ( ¡vaya último set! )
- Y ese "Diario de Banville", del que he tenido noticias gracias a mi descubridor del irlandés, D. Benito Arias ( A.M.D.G. )

Cristina Félix dijo...

¡Y yo haciendo el pringao con Thomas Mann y el cacofónico mago si se pronuncia a la española!
¡Qué espanto! Me siento como si llegara tarde a un suculento festín del que sólo puedo constatar las migajas.

benariasg dijo...

Os dejo las primeras páginas del libro:

Los Infinitos


Y un reportaje sobre su presentación en Barcelona:

Reportaje

Tomás Cuesta dijo...

No te preocupes, Cristina. Aquí hay dos velocidades: los que podan y riegan sus arbolitos y los que ya sólo tienen que preocuparse de limpiar la verja con la que protegen a sus arbolitos (arbolitas en realidad) de los extraños. No sé si me explico.

PabloJ dijo...

Tomás, una vez más el tiempo siempre tiene la respuesta, y desgraciadamente "envejece deprisa".
Un cariñoso saludo de un "limpiador de verjas".

Cristina Félix dijo...

uff ¡qué alivio comprobar que el grueso de los mortales nos dedicamos a la horticultura! Bueno... pues... ¿Alguien quiere "La muerte en Venecia"? Es que me estan esperando los dioses. (¡Hacia el infinito y mas allaaaaa!)

Cristina Félix dijo...

No me salen las tildes en la a . Echadle imaginación fotografica.

Pilar González dijo...

Cuaderno de bitácora de la nave Nostromo:

Aquí no hay arbolitos ni nada que se les parezca. A los únicos dos tripulantes que quedamos en pie se nos han unido unos inquietantes seres fagocitadores de energía, y llenos de mocos y gérmenes, en absoluto inocuos.

Sus últimos propósitos nos
son del todo desconocido, aunque nos tememos lo peor....

Estamos débiles, pero por el momento, resistimos leyendo lo que se puede, entre ataque y ataque.

Si dejáis de recibir noticias, es que habremos finalmente sucumbido.

Fdo: Teniente Ripley

Anónimo dijo...

Banville llamando a Nostromo. Responda Nostromo. Le comunico que un resfriado no es motivo para dejar de leerme. Repito. No es motivo. Su Teniente Ripley ha sido muy poco respetuosa con mi obra, y ahora aduce excusas para despacharme de nuevo. Se recomienda abandonar el foco de infección en la nave nodriza y aislarse en cuarentena con mi libro. Cambio y corto.

Pilar González dijo...

Aquí Nostromo en respuesta al mensaje de Banville.

Imposible aislamiento con libro. No disponemos de existencias de ese material. Esperamos impacientes hacer escala en algún planeta-librería o bien que alguna nave-plantación-de-arbolitos nos suministre el necesario avituallamiento.

Cambio y corto.

Fdo: Teniente Ripley

PabloJ dijo...

11100011110000
00001100000111111
111111111111111
0000000101011111
10101010101010101
10101011111111111
0010101111100001000

00000000000000111
10101111000000001
0000110101110000
0000000000000001111111111111111
1110101101010100001010101011

¡¡romromromromrrrrrrrrrrr!!
¡plash, plash, plash!
brraahh brraahh brraahh?
beeeeeeeeeeeep beeeeeeeeep+++
¡zzzzzzzzzzzzzzzzzzzzz!
¡Plaf!

¡Y todo lo demás... Banville!

Fdo.: Madre ( by Intel )

Pilar González dijo...

Uf!!! Olvidé actualizar el Karspersky de Madre, y se ha debido infectar con algún perverso virus, de probable origen irlandés....

Si le hubiera instalado Guadalinex, nada de esto hubiera ocurrido!!!

Damas!!! te necesito!!!

Tomás Cuesta dijo...

Menudo cachondeito se trae aquí el equipo educativo, y de Banville no se dice nada últimamente.
¿Y qué es eso de Madre? Sabido es que madre no hay más que una, aunque según me enseñaron de pequeño en el colegio mis mamás son dos, una de ellas pluriempleada en eso de la maternidad (el Otro era un Tipo mucho más importante, todo sea dicho). ¿Tiene algo que ver con Nostromo? Yo me quedé en Conrad, y a lo sumo HAL 9000. ¿De qué estáis hablando? ¿Se trata de algo para mayores de 40? ¿Un ataque de criptocultura quizá?

Cristina Félix dijo...

"Queridos mortales, sí, vosotros, porque yo ahora me siento como una diosa, Heria, por ejemplo, con el cuerno de la abundancia en una mano y a punto de darle un codazo a Hermes para que haga alguna trastadilla.¡Ay! (suspiro) Desde aquí arriba qué bien se ve todo. Normalmente suelo bajar al escenario y disfrutar de las correrías de mis personajes pero, esta vez, es diferente. Estoy en otro plano, una perspectiva distinta, singular (se oye una respiración acompasada, tal vez un ronquido.) A ver, Hermes, ¿te has fijado en ese sueño? pues vigílalo, podría ser tu perdición."

Anónimo dijo...

Banville a Alien. STOP. Momento propicio. Descontrol absoluto en Nostromo. STOP. Ripley en horas bajas. Madre enloquecida. STOP. Cargar nave de escape con Obras Completas de Banville y montar pollo en nave nodriza. STOP. Eliminar cualquier otra novela en el puente de mando. STOP. Con cariño, tu JB irlandés.

Pilar González dijo...

Lamento que un simple comentario sobre mi divergente visión de la maternidad haya hecho correr tantos ríos de tinta virtual y haya desviado el hilo de discusión sobre la (no me cabe duda) excelsa obra de Banville.

No volverá a repetirse. La próxima vez que entre será para comentar mis impresiones sobre el libro. Espero que Anónimo(¿Benito?) y Madre(PabloJ) hagan lo mismo.

Pero antes de eso ¿Cristina, llevas suficiente oxígeno en tu vuelo sin motor más allá de la constelación de Andrómeda? Lo digo por los arbolitos que están a tu cuidado.

Ah! y un par de cosas, Tomas:
1- no me mientes los sexenios, que me "inrito"
2- HAL 9000 es aún más antiguo que Madre

Buen puente literario (o no)

PabloJ dijo...

Acabo de leer un comentario a nuestro libro, realizado por José María Guelbenzu un gran novelista actual, y me ha parecido interesante poner aquí el enlace para quien quiera hojearlo ( pero después de hacer los deberes, eh¡ ):

http://www.elpais.com/articulo/portada/Envidiable/mortalidad/elpepuculbab/20101120elpbabpor_8/Tes

PabloJ dijo...
Este comentario ha sido eliminado por el autor.
Pilar González dijo...

Un poco desfasada del resto, pero ya concluí Los infinitos.

Bien, original, me gustó el fondo y la idea, pero siento decir que no tanto la forma.

El Sr. Banville me sigue pareciendo ampuloso y pesado, aunque en esta ocasión compense lo uno con lo otro.

Anónimo dijo...

¿Moderador? Que alguien borre ese comentario, por favor. Mira que perdonarme la vida... ¿"Ampuloso"?... ¿"Pesado"? ¿Que compenso qué?
Con airada paciencia,
JB

Tomás Cuesta dijo...

"La plus grande prudence reste de mise sur l'ensemble du réseau" routier wallon vendredi soir, selon un dernier état des lieux communiqué par le Service public de Wallonie (SPW). S'il ne devrait plus neiger, le froid sera intense dans la nuit de Noël et le 25 décembre.
Feliz Navidad...

Cristina Félix dijo...

No voy a detenerme en lo que ya muy bien se ha comentado en estas entradas y otras: las envidias mutuas entre humanos y dioses, su estrambótica rivalidad y el teatro como magnífico escenario para mezclar la fantasía con la realidad en vivo, en el acto.
Sí que me voy a detener en la polifonía de voces narrativas: Hermes jugando a ser narrador-aficionado, Adam Godley o mejor dicho, su Voz interna, repasando su vida narrando y narrando sin que nadie lo pueda oír!!! y , por último, algunos fragmentos textuales que podrían estar en boca de cualquier narrador externo. A todo esto hay que añadir el juego que da el personaje de Roddy que sin ser un narrador de esta historia anda merodeando, intentando narrar una biografía a la que finalmente no accede.
Con Hermes, ya lo comenté, me sentí como una diosa divertida, mirando desde arriba las nimiedades humanas, husmeando, jugando a confundir y enredar en las vidas ajenas. Sin embargo, esa fanfarronería de Hermes, sus comentarios de narrador chismoso y sabelotodo se terminaban en un santiamén en cuanto la sombra de Zeus le respiraba en el cogote para convertirlo en un modesto “mandao” alcahuetero.
Adam Godley es el que sólo con su voz proporciona acción al relato. Es un reconocido matemático que percibió un Universo cifrado sin tocarlo ni verlo y ese hecho hace que se convierta en un dios menor en su casa. Por la habitación Astral desfilan mortales y otros que no lo son tanto (Benny). Y todos ellos esperan algo, una señal, un mensaje. Pero Adam se siente como Zeus. (Al primero nadie lo oye y al segundo nadie lo ve).

Lo curioso es que en el juego que presenta Banville con el teatro, el actor que representa el papel de cronista es “un petardo” llamado Roddy con más máscaras que el mismísimo Zeus, deseoso de narrar la historia de otro y, paradójicamente, incapaz de aprehender la esencia de la vida que desfila ante sus narices. De hecho, no establece una relación clara con Petra y, cuando pasa a la acción “por la fuerza” besando a Helen, huye despavorido.
Hermes es el que cuenta el momento presente, Adam recuerda su pasado y Roddy intenta conseguir sin éxito una historia para el futuro. Mientras, en la casa, la vida sigue...

benariasg dijo...

Qué bueno eso que dices de los dos dioses, el humano al que nadie oye, el olímpico al que nadie ve.

Ignacio dijo...

Por fin encuentro un respiro en la agitación navideña para participar en los comentarios al libro de Banville (y eso que yo ya no tengo ni que limpiar las verjas protectoras de los arbolitos, casi recios troncos, diría yo).
La primera impresión que me gustaría destacar es referida a algo poco comentado por mis queridos ciber-compañeros (salvo algo sobre la ampulosidad transmitido desde Nostromo): el lenguaje es deslumbrante, poético, creador infinito (sí, infinito) de metáforas, relaciones virtuales entre los elementos de la vida. Cualquier cosa se parece a cualquier otra, las cabezas que ve en el tren son como focas, los dioses son como humanos y viceversa, en alguno es indistinguible su esencia (Benny), el perro es quien saca a pasear al amo, la dueña antigua de la casa es la sirvienta; como bien dice Cristina, Roddy va a escribir la historia de Adam pero no entiende la esencia de la casa-vida, Adam padre está inconsciente pero en su mente bulle la vida, en la habitación astral no ocurre nada y se desarrollan dramas, tragedias y comedias, el final no es desgraciado ni festivo, simplemente la vida seguirá igual de confusa.
Arriesgo una hipótesis. Los infinitos es una especie de vindicación del panteísmo: un hombre es todos los hombres, un lugar es todos los lugares, una biografía es todas las biografías, y las palabras son las que todo lo abarcan, crean y recrean. Una de las cualidades del espacio o el tiempo infinitos es que no es segmentable, por tanto cualquier punto o momento es indiscernible de cualquier otro.
Cito un fragmento del comienzo, cuando Adam hijo ve pasar el tren, y en él a un niño que se le queda mirando: “piensa de nuevo en el niño del tren y como tantas veces le sobrecoge el misterio de la otredad. ¿Cómo puede ser él un yo y los demás otros yoes, puesto que los demás también lo son en sí mismos?”

Felices Pannavidades

Anónimo dijo...

"Los infinitos" es de lo más aburrido que he leído en los últimos años. Es una lástima que las editoriales se vean obligadas a publicar tantas novelas...

Nuevo hospital valladolid dijo...

No tienes ni idea. Fórmate literariamente y después podrás opinar con criterio.

benariasg dijo...

Hoy en El Cultural de El Mundo, nuevo éxtasis ante el "mejor libro" de Banville.

Crítica de Nadal Suau

benariasg dijo...

Me ha encantado escuchar (con subtítulos) esta intervención de Banville sobre su libro en Barcelona, gracioso, contando anécdotas, muy divertido. La mejor cuando le encargaron una conferencia ante aspirantes a escritor (en uno de esos talleres universitarios) y les vino a decir: "Dejadlo ahora".

Banville en el Canal-L