viernes, 5 de noviembre de 2010

Piedras al agua, de Antonio Cabrera

Antonio Cabrera (1958) es natural de Medina Sidonia (Cádiz), pero vive desde los siete años en la Comunidad Valenciana, donde ejerce como profesor de Filosofía en un instituto de la localidad de Sagunto. Se dio a conocer como poeta con la aparición de En la estación perpetua (Visor, 2000), XII Premio Internacional de Poesía Fundación Loewe y Premio Nacional de la Crítica. En 2001 vería la luz Tierra en el cielo (Pre-Textos) y, tres años más tarde, Con el aire (Visor, 2004), XXV Premio Internacional de Poesía Ciudad de Melilla y Premio de la Crítica Valenciana. En 2008 publicó El minuto y el año (La Palma), una extensa selección de prosas aparecidas a lo largo de tres años en la edición valenciana de Abc. Sus incursiones en la traducción le han llevado a verter al castellano a autores como Gianni Vattimo (Poesía y ontología), Josep Maria de Sagarra (Los pájaros amigos) y Vicent Alonso (Sobre el lamento de Jasón).




En la Biblioteca:
Antonio Cabrera: Piedras al agua. Tusquets (P CAB pie)

3 comentarios:

Cristina Félix dijo...

Todavía no he terminado de leer Piedras al agua pero puedo adelantar que ha sido un grato descubrimiento.
¿Qué me ha gustado?
Pues que Cabrera se toma en serio las palabras. Tan en serio que me he sorprendido a mí misma buscando en el diccionario términos que ya conocía. El sentido exacto permite a las palabras ser muy poderosas y de esa forma sus poemas son intensos y nítidos, tanto que parecen escritos en alto relieve.
Lo mejor de todo es la emoción que te inunda al leerlos, es como un aire voladizo, frío y respirable que te corta el aliento. BUENÍSIMO porque a continuación te llega la imagen completa y parece como que si la vida y el pensamiento se cogieran de la mano, en calma, pareciendo todo irremediablemente certero.

PD: Ahora os vais a Babelia y demás para leer una crítica más clara y sesuda. Eso sí, me voy a comprar todo lo que pille de Cabrera, hasta el merchandising si lo hubiera...

Tomás Cuesta dijo...

Cuidado con el merchandising, que lo mismo es de un tal Andreu Buenafuente.
Ahora en serio: estaremos de enhorabuena si el grupo de lectura se orienta hacia la poesía aunque sólo sea de vez en cuando. Me apunto a la cola.

benariasg dijo...

PARTICIPACIÓN

Me he detenido
para ver cómo cae sobre el valle
la sombra de una nube.
Algo que desciende
es algo que se otorga. Yo también,
cuando deje estas peñas,
este refugio
de lentisco espesos,
cuando retorne
al erial donde acecha la culebra
o llegue a los bancales de almendros victoriosos,
me ofreceré despacio a lo asentado,
a lo continuo y viejo.
Seré uno más
en el perpetuo empeño
de subir y bajar laderas,
uno más en hacer volar al pájaro,
uno más en pisar los guijarros moviéndolos
de su hueco antiquísimo.

Y así veré cumplirse en torno a mí
la consonancia,
el clamor, tan lejano, de la tierra y la luz.

(de Con el aire)