martes, 11 de octubre de 2011

Jonathan Franzen: revista de prensa

Con motivo de la publicación en castellano de Libertad, su nueva novela, estamos asistiendo a un vendaval de entrevistas y críticas del más aclamado novelista norteamericano reciente. He aquí algunas de sus declaraciones:

"Yo marcaría la distinción entre familias felices y familias interesantes" (Qué Leer)

"He sufrido algunos ataques de depresión moderada y en una o dos ocasiones me he encontrado en aguas profundas" (Qué Leer)

“No escribo para todo el mundo. Escribo para la gente que no encaja en él. Para los que no están satisfechos y sienten vergüenza. Escribo para los misfits." (El Cultural)

"Reconozco que he ido modificando mi estilo para poder encontrar al lector que buscaba. Me llevó mucho tiempo darme cuenta de qué era lo que le faltaba a mi literatura, pero cuando terminé Las correcciones me llegó a intimidar su solidez, porque realmente había metido ahí todo lo que llevaba dentro." (El Cultural)

“He hecho mucho dinero de forma inesperada, pero no soy una persona rica, sino una persona pobre con dinero. He sido pobre durante tanto tiempo que siempre lo seré”. (El Cultural)

"Tengo motivos personales por los que no tengo hijos, pero hubo un momento en el que pensé «entiendo tan bien a las familias y yo no tengo una, quizá sea el momento». Entonces, mi editor neoyorquino me dijo que muchas personas son buenos padres, pero que no hay muchas que escriban buenas novelas. Eso me ayudó. Jamás sabré lo que es tener un hijo, pero mi trabajo es imaginarlo." (ABC)

"No busco reflejar la pérdida de valores de mi país. No me interesa Estados Unidos per se. Pero escribí «Libertad» durante la era Bush, cuando los estadounidenses descubrimos que estábamos perdiendo poder y que la fiesta se había terminado. Me interesa contar mi propia historia, y parte de mi historia es que vivo en una nación a la deriva." (ABC)

"El acceso a la vida interior de otras personas, con toda esta riqueza de gradaciones, es algo que solo la ficción puede dar. En la ficción podemos entrar en la mente de una persona y en seis palabras salir y entrar en la mente de otra. Fundamentalmente, esto estimula algo que podemos llamar "simpatía liberal". Jane Smiley habla de "la novela liberal", con lo cual se refiere a la novela a secas: la posibilidad, no, la necesidad de presentar puntos de vista que no son los tuyos hace que uno deba abandonar cualquier absoluto moral. Así que la complejidad moral es una especie de segunda piel para un escritor de ficción". (El País Semanal)