miércoles, 24 de octubre de 2012

Mientras realizaba tareas de expurgo en nuestra querida biblioteca, encontré un pequeño ensayo de nuestro amigo Saramago; su título ya de por sí sugerente: Nuestro libro de cada día, me invitó a leerlo. Mi sorpresa fue que hablaba de algo de tanta actualidad como es el precio de los libros. Ahora es políticamente incorrecto decir eso de "cómprense el libro...", parece que quisiéramos tirar el dinero a la basura.
Don José Saramago plantea cuestiones tan interesantes, que he decidido pedirle prestadas algunas de sus palabras, porque no tienen desperdicio:
 "Los libros son caros. Pero se puede también decir que los libros no son caros. Se puede decir que lo único caro del mundo son los libros. Todo lo demás es baratísimo. Los zapatos son baratos; la vivienda es barata. Todo barato. Sólo son caros los libros. Quienes critican son normalmente los que no leen [...]¿Por qué tienen los pobres libros que sufrir todos los días la monserga de que son caros?[...] La verdad es que quien dice que el libro es caro no dice que un coche es caro. Si uno no tiene dinero para comprarse un coche, va al banco para pedir un préstamo. Tampoco se dice que es cara la entrada para un concierto de rock. El libro cuesta lo que cuesta."
Hoy precisamente es el día de la biblioteca, ese gran lugar olvidado para muchos (excepto para nuestros civilizados nórdicos que la visitan ¡HASTA EL FIN DE SEMANA!) y a propósito de esta efemérides sigamos escuchando la voz inmortal de este autor:
"Cuando un lector no tiene medios para comprar un libro, ¿adónde puede ir? A una biblioteca. Ocurre con los libros algo que no ocurre con los coches. Cuando quieres tener un coche, tienes que comprarlo, luego la excusa de que el libro es caro no sirve. [...] No se necesita ir a la biblioteca todos los días. Acaso una vez a la semana,cada dos semanas, uno va y se lleva a casa los libros que quiera. Por tanto, quien quiere leer, lee."