domingo, 19 de diciembre de 2010

Las dimensiones del Universo

Gran Explosión o Big Bang se llama desde hace unas décadas al momento inicial de nuestro Universo, aunque en realidad no hubiera aire para transmitir esa explosión. Se habría producido a partir de una concentración pequeñísima de materia, tal vez unos 30 gramos en el minúsculo espacio de una milmillonésima parte de un protón, y fue hace hace unos 13 o 14.000 millones de años. Se ha llegado a esta teoría a partir de las mediciones del “ruido de fondo" o radiación constante que detectan los radares cósmicos, ya que este ruido sólo puede ser un eco del Big Bang.
En realidad, más que explosión hubo de ser una súbita expansión, una irradiación que tanto podría haber surgido del repentino aparecer de algo en la nada como de una concentración progresiva de un universo anterior (de ahí las oscilaciones de Stephen Hawking al considerar coherente antes  sí y ahora no la existencia de Dios con la Astrofísica). Eso no podemos saberlo. Sólo se puede hablar de lo que vino después: en un tiempo ridículamente breve, menos de un segundo, se habría formado una extensión de espacio correspondiente por lo menos a unos 100.000 millones de años luz. No por eso se puede decir que haya bordes o finales en el Universo; según se puede deducir de las teorías de Einstein, el Universo se curva o se alabea, de modo que en un hipotético viaje hacia los confines del Universo acabaríamos en el punto de partida. 

Siendo estrictos, tampoco se puede hablar de "expansión", lo único que se puede afirmar es que las galaxias se alejan unas de otras, nada más. Por supuesto, tampoco hay un "centro" del Universo.  Lo que sí sabemos es que es una cosa enorme, y en ella se encuentra nuestro sistema solar y otros muchos millones de sistemas solares. El nuestro, nuestro sistema solar, es sólo una billonésima parte del espacio disponible, y ya está más allá del alcance de cualquier nave espacial.
Para hacernos una idea de las distancias en el Universo, empecemos por aclarar que los mapas no pueden hacerse a una escala proporcional auténtica. A escala, si la Tierra se representara con el tamaño de un guisante, Júpiter habría que colocarlo a 300 metros. El último objeto de nuestro sistema solar es el planetoide Plutón, y desde él al final del sistema  resta un buen trecho: la Nube Oort, entre ese borde final y Plutón, se encuentra a unas 50.000 UA (Unidad Astronómica es la distancia del Sol a la Tierra), mientras que Plutón se halla a "sólo" 40 UA de nosotros. Bien, ¿y qué hay después del borde de nuestro sistema solar? Pues un Gran Vacío. Nuestros vecinos más próximos son las tres estrellas de Alfa Centauri, de ellas, Próxima Centauri se halla a 4,3 años luz, y aún estaríamos lejísimos del centro de la Vía Láctea, que es nuestra galaxia.
Nadie sabe cuántas estrellas hay en la Vía Láctea, tal vez entre 100.000 y 400.000 millones; pero la Vía Láctea es sólo una de los 140.000 millones de galaxias que se postula puede haber en total, cada una con esa capacidad de estrellas. Todo esto son cálculo más que hipotéticos. Nuestra galaxia en todo caso es sólo una entre las 50.000 y 100.000 galaxias más o menos "visibles", cada una de ellas con su lote  correspondiente de 10.000 millones de estrellas como mínimo, y cada una de esas estrellas con sus posibles sistemas planetarios. Así pues, el número de planetas existente en el Universo es, sencillamente, inimaginable. Carl Sagan lo calculó en unos 10.000 millones de billones, lo cual desborda cualquier capacidad del pensamiento e imaginación; pero al mismo tiempo la cantidad de espacio vacío entre estos planetas, sus soles y las galaxias es aún más incalculable, ya que ante todo el Universo es, como decíamos, un Gran Vacío poblado de minúsculos mundos desde la perspectiva global, enormes desde la nuestra.
Anclados en este planeta privilegiado de un sistema solar perteneciente a un arrabal de estrellas en los bordes de una galaxia llamada Vía Láctea, una más entre los millones de galaxias que hay, y pensando en esa inmensidad de planetas realmente existente, no dejaremos de plantearnos las preguntas eternas.

En la Biblioteca:
Bill Bryson: Una breve historia de casi todo. RBA Bolsillo (50 BRY bre)
Felix Pirani: El Universo para todos. Paidós (J/50 PIR uni)
Carl Sagan: Cosmos. Planeta (52 SAG cos)

4 comentarios:

Cristina Félix dijo...

Ayer estuve viendo algún que otro video de Carl Sagan. A ver si el CERN nos aporta más preguntas (porque detrás de una respuesta siempre queda una pregunta mejor)y seguimos comprobando que los griegos solucionaron de manera muy pragmática algún que otro "problemilla teológico-filosófico".

benariasg dijo...

Pues está bien llevar el tema a las cuestiones de la física de partículas, el CERN y demás, porque si el Universo impresiona, la microfísica no va a la zaga. El otro día escuché una entrevista estupenda en Radio 5 a Juan Ignacio Cirac, físico cuántico, y da gusto oírle. Os dejo el enlace:

Entrevista a Cirac

Pilar González dijo...

Pues quería comentaros al respecto un par de cosas:

La primera es que justo ayer fue el 14º aniversario de la muerte de Carl Sagan

Y la segunda, que Stephen Hawking y su hija Lucy tienen dos novelitas para jóvenes publicada en castellano: La clave secreta del universo y El tesoro cósmico, que combinan entretenimiento y divulgación científica, y según un pequeño lector que conozco, están "superguays"

benariasg dijo...

Anotados quedan para próximas adquisiciones de la Biblioteca.