jueves, 9 de diciembre de 2010

¿Qué personaje literario te hubiera gustado ser ?




El Suplemento Cultural Babelia, que publica los sábados el periódico El País, propuso a algunos escritores, en su blog “Papeles perdidos”, qué personaje de la literatura le hubiera gustado ser. Así, por ejemplo:

Ángeles Caso ha elegido Ulises, porque “el personaje de Homero tiene un valor extraordinario y se enfrenta a las situaciones más catastróficas, siendo muy conciente de lo que le está pasando sin perder el coraje”.

Javier Marías, ha optado por Sherlock Holmes, porque “es una persona muy inteligente que vive en permanente alerta y captando lo que le rodea de la gente, mucho más de lo que cualquiera de nosotros solemos hacer”.

Julia Navarro, ha preferido Dulcinea, “porque sin ella no se puede entender Don Quijote, la obra de Cervantes. Ella es la persona por la que él hace todo lo que hace. Me conmueve el personaje por ser Dulcinea en la realidad y por la imagen que se tiene de ella. A todos nos gustaría que nos vieran a través de ese filtro de los sueños”.

Os propongo que digáis vosotros qué personaje literario os hubiera gustado ser y por qué. A mí, particularmente me gustaría ser ... ( ¡momento de reflexión introspectiva!, o mejor lanzo los dados al aire y ... )

15 comentarios:

PabloJ dijo...

¡Está bien, empiezo yo!.

Hoy me siento un... apocalíptico CRONOPIO cortazariano lidiando contra los "famas" racionales e integrados ( Eco incluido ) y los "esperanzas" manipulables.

Tomás Cuesta dijo...

Es difícil seleccionar sólo uno. Desde luego Odiseo es la mejor elección (aventuras, romances, magia, batallas, ingenio, un happy end en familia) aunque poco acorde con nuestra moralidad postcristiana. Con ojos de niño, que es como uno se imagina a sí mismo en las grandes historias, yo hubiera querido ser alguno de los poetas que acompaña de incógnito al califa Harun al-Rashid en sus aventuras de Las mil y una noches (ahora sé que su amistad con esos poetas era también carnal, pero dejemos al niño seguir mirando sólo con ojos de niño), o bien el europeo de las novelas de Karl May que viaja al Lejano Oeste y conoce a Winnetou (el nombre lo he tenido que buscar en Internet: Old Shatterhand).
Pero más allá, hay un tercer personaje que hoy día elegiría probablemente con más convicción que cuando niño: el capitán Nemo.

Pilar González dijo...

Me pido tener una venerable sabiduría, un cayado mágico y superpoderes!!!

Merlín es mi favorito.

Cristina Félix dijo...

Pues a mí me gustaría ser un personaje distinto cada fin de semana; ser un sólo personaje tiene que ser un trabajo tan arduo como el de ejercer de diosa. De primeras me elijo Zadig de Voltaire (aventuras, desengaños, adivinanzas y amores...). Para días de lluvia y magdalenas rellenas de amores más allá de la razón, no está mal Iseo la Blonda. Cuando sople viento de Levante me queda como un guante el hada Melusina de Mújica Láinez (siempre vigilante de su Airol). Si el sol abrasa o cae la nieve pavorosa, Andrés con toda su tosca soledad y locura en un poyo de alguna desvencijada casa de Ainielle. Con ojos de niña , ¡el genio de la lámpara de Aladino! y para días aplastantemente humanos con el burro Platero me basta y me sobra.

benariasg dijo...

Veo que sois todos unos idealistas. Yo me conformo con ser Matusalén.

Tomás Cuesta dijo...

Discúlpeme, entrañable colega. Aquí se trata de citar personajes literarios, y por literarios entiendo ficticios. Como todo el mundo sabe, Matusalén existió y fueron sus días novecientos sesenta y nueve años. Y no, no uso la Wikipedia como fuente. Uso una mucho más fundamentada: la obra del eminente Cronólogo y Primado James Ussher.

Pilar González dijo...

Ummm..., un patriarca de 969 años (que no días).

Cuando "retocaran" el Pacto de Toledo (habrá una Toledo también en Caldea ¿no?), lo ibas a pasar de cine, Benito.

Ignacio dijo...

Los primeros personajes que se me vienen a la mente son los más obvios: El hombre invisible, Simbad, Sandokán (por mejor nombre “El Corsario Negro”) o Don Juan Tenorio. Pero ciertamente hay momentos en que se apetecería encarnarse en personajes menos vitamínicos: ¿Qué tal la Amada que encuentra a su Amado en la floresta en El Cántico Espiritual, o Sancho Panza ante unas perdices estofadas, o Ebenezer Scrooge cuando descubre que el secreto está en la bondad?

Tomás Cuesta dijo...

Sandokán... El Tigre de Malasia. Es buena elección, y por alusiones ya tenemos a la Perla de Labuán...
(Lo del Corsario Negro - yo siempre lo he preferido a Sandokán- supongo que será un lapsus derivado de que ambos son de Salgari).
El Hombre Invisible merece capítulo aparte: nos retrotrae al anillo de Giges.
También podríamos preguntarnos qué personaje no quisiéramos ser: Caín (o Abel), Edipo, Hefestos, el desconcertado K.

PabloJ dijo...

Como me acabáis de convencer de que la identidad es un estado de ánimo ( ¡vaya multipolaridades! ), me sumo a esa tesis y propongo este plan:

1.- Los LUNES me gustaría encarnarme de "El capitán trueno" para enfrentarme a las hordas de los infieles sarracenos - léase alumn@s - y poder decir aquello de " ¡Santiago, y cierra...las puertas del Instituto!

2.- Los MARTES desearía meterme en la piel de Gandalf, de Alatriste o de Tom Sawyer para rescatar la triste magia de la infancia.

3.- Los MIÉRCOLES quisiera travestirme de Doctor Fausto y mercadearle algunos ratos de inmortalidad y sabiduría al mismísimo Mefistófeles.

4.- Los JUEVES, después de almorzar "pantagruélicamente", querría saciar mi "sed de justicia" con Robin Hood, mi "sed de venganza" con Edmundo Dantés y mi "sed de conocimiento" con Guillermo de Baskerville.

5.- Los VIERNES, encarnarme en el personaje de McMurphy (Alguien voló sobre el nido del cuco), estafador de espíritu libre, que se enfrenta a la férrea disciplina del manicomio en que hemos convertido nuestra vida.

6.- Los SÁBADOS, y si fuera mujer, me gustaría ser la receptora de los poemas de un Neruda, y a la vez ser la Alicia de Carroll para atravesar el espejo de la-s realidad-es.

7.- Y como al séptimo descansó, los DOMINGOS me gustaría meterme en la cama y hacer el amor con la Lolita de Nabokov o cualquier mujer de "sonrisa vertical".

PabloJ dijo...

P.D.: ¡Al fin y al cabo se trata de literatura"

Tomás Cuesta dijo...

Entiendo que con tu metáfora lo que quieres decir (y lo aclaro para nuestros lectores internacionales) es que el domingo te gustaría meterte en la cama y leer Lolita de Nabokov.
Eso abre otra sección: libros para leer en la cama (claro, La Regenta no iba a ser uno, más que nada por el tamaño).

PabloJ dijo...

Tomás, "Libros para leer en la cama" me suena a ubicuas subliteraturas ( al estilo de libros para leer en el ascensor, en el metro, en el WC...).

¡Mejor llevar a la práctica en la cama el argumento de ciertos libros que no estén tamizados por el "nihil obstat"! ( siempre la realidad superará la ficción ).

Firmado: Un cronopio ( Ana, ¿te das cuenta? )

Anónimo dijo...

Buen comienzo

Anónimo dijo...

Cada día una escena diferente, olores diferentes, caricias diferentes, y aventura que no cese acompañada de rutina de va y ven, Joya de Oriente, intrépida, diferente, sensual y curiosa. Existió pero a que precio?
Increíble !