miércoles, 16 de noviembre de 2011

Trampantojos - Bases del Concurso


Eusebio Sempere. A Teresa de Ávila. 1977. Gouache sobre tabla. 80 x 42 cm. Colección Museo de Bellas Artes de Álava
Ay-O- Bien, bien, bien. 1974. Seda. 72 x 51 cm.
Introducción:
         Un trampantojo es un recurso artístico a base de efectos ópticos y perspectivas que intenta engañar la vista. 
Un trampantojo literario es un texto, elaborado con un enfoque insólito o inusual, que trata de despistar al lector al camuflar la verdadera naturaleza del relato con engañosas apariencias.

Bases del Concurso:
Presentamos un relato breve (aproximadamente un folio)  incompleto en el que se va narrando o describiendo algo que parece una cosa pero es otra totalmente distinta.
 El texto siempre será coherente pero puede contener elementos fantásticos como, por ejemplo, la atribución de cualidades humanas a animales u objetos inanimados.
         El participante deberá, en un máximo de cinco líneas, descubrir el final. Para  considerar acertada una respuesta deberá presentar al menos las palabras claves o sinónimas de ellas.
         El relato deberá llevar el nombre y apellidos del autor/a así como el curso al que pertenece, y se entregará en la Biblioteca del Centro haciendo constar en el folio PARA EL CONCURSO DE TRAMPANTOJOS.
         Se publicarán en el blog las mejores soluciones de los participantes.
        Cada mes se añadirá una nueva historia, la solución de la anterior y el/la posible ganador/a o ganadores/as.
El premio consistirá en un vale-cheque por valor de 25 Euros para cambiar por libros en La Lonja.
Si hubiera varios ganadores/as se haría un sorteo público en la Biblioteca para adjudicárselo a una sola persona.
Si algún mes no tiene acertante, el premio se acumula para la siguiente convocatoria.
Si nadie descubriera los distintos desenlaces a lo largo del curso, se entregaría el bote acumulado  al final del mismo a aquella propuesta considerada más original por el jurado.
El jurado estará constituido por el Equipo de Biblioteca.

Ejemplo práctico:

        El sexto sentido
   Aquella noche un intenso escalofrío acompañaba sus pasos. La luna, casi borrada, favorecía su furtividad. Sin embargo seguía sintiendo un raro malestar. Desde que había salido de su guarida, extrañas vibraciones le alertaban de un emboscado peligro.
   Pero ¿qué podía hacer? Si cada vez que sentía esa ahogada llamada no “trabajara” sería su final. La vida está jalonada de riesgos. Uno debe sopesarlos y elegir. Lo demás es cosa del albur.
   Todavía recuerda cómo, hace una semana, cuando intentaba robar en el interior de un inmueble, un enorme perro con intenciones poco amigables casi lo “jubila”. Suerte de tener próxima a la puerta.
   Intentando apartar los negros pensamientos observa una casa que promete un suculento botín. Con gran agilidad accede al interior por la zona menos guarnecida. Una opresiva oscuridad anega la estancia pero él se adapta con facilidad. Una puerta lateral lo conduce a un largo pasillo. Al final, de una hoja entreabierta afloran deshilachadas ráfagas de una luz amarillenta. Duda un momento, pero, aguijoneado por su avaricia, decide dirigirse hacia allí y entrar ¡Premio! Las riquezas que observa superan con creces las más optimistas expectativas.
   De repente, su alborozado regocijo queda congelado. Situado a mitad de camino, percibe unas apagadas pisadas. Un sentimiento de pánico invade su cuerpo. Estridentes graznidos martillean en su cabeza recordándole los funestos presagios. Atropelladamente inicia la huida. Los pasos cada vez están más cerca. El aturrullamiento le impide pensar con claridad. Su zigzagueante estampida es muestra de la desesperación ¡Va a ser cazado! ¡Lo van a atrapar!
   Lo último que percibe es un ruido sordo, un dolor inmenso, una opresión insoportable y luego nada

Solución:
     -¡Cariño, una cucaracha enorme junto a la alacena! ¡La he aplastado!
    -¡Agg, qué asco! Métela en el recogedor y tírala a la basura, por favor!
    El señor Orvelson barrió los restos del despanzurrado artrópodo y sin el menor asomo de piedad los arrojó al cubo. Ignoraba cuán evolucionadas están las cucarachas, que hasta tienen sexto sentido! ¡Lástima que ésta lo desaprovechó!

Autor: Guimo Zadez
                         

Palabra clave:
 CUCARACHA


¡Animaos! ¡Poned a prueba vuestra imaginación!

¡Sacad la vena creativa de escritor@s que corre por vuestra sangre!